

En México, la frase “jodido pero contento” parece una realidad casi generalizada para la población, pues si bien el grueso de los mexicanos le pone una calificación de 8.62 en una escala de 10 a su satisfacción con la vida, menos de la mitad de la población considera que es “fácil o muy fácil” que el dinero les alcance para el fin de mes.
Este dato surge a partir de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que busca medir el nivel de “felicidad” de la población mexicana, basado en mediciones sobre la satisfacción con la vida, balance anímico y la sensación de tener un propósito en la vida, también denominado como eudemonía.

En este sentido, más de 70% de los mexicanos se dicen satisfechos con su vida, pero 17.3% de los mayores de 18 años del país dijeron que es difícil o muy difícil que les alcance el dinero para llegar a fin de mes.
Mientras tanto, 37.5% consideró que no es fácil ni difícil, mientras que el resto (45.1%) dijo que es fácil o muy fácil.
La percepción sobre los ingresos de los hogares arroja resultados muy distintos en diferentes regiones del país, donde el mayor sentimiento de dificultad para llegar a fin de mes con dinero en la bolsa se mantiene en el sureste, mientras que los habitantes del norte tienen mayor facilidad.
De acuerdo con la Enbiare, Guerrero es la entidad en donde se concentra la mayor dificultad para que el dinero alcance con 28.1% de los encuestados, seguido por Tabasco, donde 26.3% coincidió en esa respuesta, así como Nayarit y Oaxaca, donde uno de cada cuatro habitantes coincidió con este panorama.
La lista de entidades donde se concentra la mayor cantidad de población que siente que el dinero no llega a fin de mes la cierran Chiapas y Michoacán, con porcentajes superiores a 20%.
¿Mejora generacional?
La encuesta del Inegi señala que poco más de la mitad de los habitantes del país consideran que tienen una mejor situación económica que la de sus padres, mientras que 71% ha alcanzado mejores niveles educativos.
Sin embargo, al momento de llegar al patrimonio, apenas uno de cada tres alcanzó una situación superior a la correspondiente a la generación anterior.














