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El Día del Niño está por llegar, pero antes de pensar en qué juguete regalar, existe una opción que puede dar mayores frutos y que suele subestimarse por los adultos: enseñar a manejar su dinero.
De acuerdo con especialistas, la educación financiera es, en realidad, un hábito. No se trata de fórmulas complejas ni de conceptos técnicos, sino de decisiones cotidianas que, con el tiempo, marcan la diferencia. Y cuanto antes se aprendan, mejor. Por ello, Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex, enlistó una serie de recomendaciones para los más pequeños del hogar.
Los niños y el valor del dinero
Para muchos niños, el dinero parece infinito. Sale del cajero y listo. Por eso, el punto de partida es simple pero clave: explicar que el dinero proviene del trabajo y que no es ilimitado.
De acuerdo con el especialista, este pequeño cambio de perspectiva sienta las bases para todo lo demás.
Una vez entendido el origen del dinero, se procede a introducir el concepto del ahorro. Este elemento por sí solo no suele dar frutos, pero el panorama cambia cuando hay un objetivo y, con ello, se vuelve más fácil de sostener.
Para Ordaz, una de las formas más prácticas de empezar es dividir el dinero en tres: una parte para metas grandes, otra para emergencias y una más para gustos inmediatos.
“Así, los niños entienden que cada peso tiene un destino”, mencionó.
Diferenciar entre querer y necesitar
En la niñez existen muchos procesos que se van entendiendo conforme se va creciendo, pero existe uno que ayuda a cimentar las bases para entender las finanzas personales como diferenciar entre el deseo y la necesidad, de acuerdo con el especialista.
“Una herramienta sencilla es la ‘regla de las 48 horas’”, dijo. Esto se basa en entender que si se quiere comprar algo, se debe esperar dos días antes de decidir. “Este pequeño ejercicio fomenta la reflexión y reduce compras impulsivas”.
A nivel general, las metas funcionan mejor cuando se pueden ver. Por ello, el especialista de Banamex sugiere poner imágenes de la meta, por ejemplo, si se trata de un juguete, un viaje o una experiencia. Se trata de visualizar el objetivo para mantener la motivación.
Involucrar a los niños
Los más pequeños del hogar suelen ser ignorados en las decisiones cotidianas, pero una vez que se involucra en la comparación de precios o incluso en la planeación del gasto, logra crear un nuevo panorama en ellos y los va agregando a una realidad financiera sin necesidad de grandes discursos.
“Los niños aprenden mucho de lo que observan y de lo que escuchan”, explicó.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, solo el 8% de los mexicanos ha recibido educación financiera en las escuelas. Este elemento se traslada a la cifra de usuarios con cuentas de ahorro formal con el 8.2% de los mexicanos, en tanto que las cuentas informales ascienden a 36.6%, de acuerdo con el documento elaborado por INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Del ahorro a la inversión
Una vez que se logró comprender el ahorro y con un mayor entendimiento de los niños, el especialista sugiere hablar sobre “hacer crecer el dinero” con la inversión, e incluso con el concepto de interés compuesto.
Para el especialista, el ahorro es la semilla y el interés es el fruto; “el interés compuesto es cuando no te comes el fruto y lo vuelves a plantar”, explicó.
Entender esto desde pequeños puede cambiar por completo su relación con el dinero.
“Educar financieramente a los niños no es volverlos ambiciosos o avaros; es brindarles seguridad para el futuro. Un niño que entiende el valor del dinero será un adulto con menos estrés, mayor capacidad de ahorro e inversión y con una relación mucho más sana con su entorno económico”, concluyó.














