Construir un patrimonio no necesariamente requiere realizar grandes cambios en el presupuesto. Uno de los hábitos que puede contribuir a ese objetivo consiste en separar de manera constante una parte de los ingresos antes de destinar el resto a los gastos habituales.
La constancia permite convertir el ahorro en una práctica financiera y no en una decisión ocasional. Sin embargo, guardar dinero cada mes es solo el primer paso. También es necesario definir qué objetivo tendrá ese capital, durante cuánto tiempo podrá mantenerse separado de los gastos cotidianos y qué alternativa puede resultar adecuada para cada propósito.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en colaboración con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), mostró que 65.3% de la población de entre 18 y 70 años llevaba un registro de sus gastos o los de su hogar. Dentro de este grupo, 39.5% registraba recibos o deudas pendientes y 23.9% elaboraba un presupuesto o anotaba sus ingresos y gastos.
Estos datos muestran la importancia de incorporar herramientas de organización financiera. Llevar un registro permite conocer cuánto dinero queda disponible después de cubrir los gastos y determinar qué cantidad puede destinarse de manera constante al ahorro.
Cómo convertir el ahorro en una estrategia patrimonial
Una forma de organizar los recursos consiste en dividirlos según su finalidad. El dinero destinado a emergencias debería mantenerse disponible, mientras que los recursos reservados para metas de mediano o largo plazo pueden analizarse bajo criterios diferentes.
Esta separación permite evitar que todo el dinero permanezca bajo una misma estrategia. Mientras un fondo para imprevistos necesita liquidez, el capital destinado a una meta de varios años puede evaluarse considerando alternativas que busquen generar rendimientos.
También es importante tomar en cuenta la inflación. El Banco de México tiene como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, por lo que la evolución de los precios constituye una variable relevante al momento de planear el uso futuro de los ahorros.
Hay que tomar en cuenta que el rendimiento no debería ser el único criterio. Antes de elegir una alternativa conviene analizar el plazo, la liquidez, las comisiones, las condiciones de contratación y el nivel de riesgo asociado.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda comparar las opciones disponibles y revisar las condiciones antes de contratar productos financieros. Analizar esta información permite evitar decisiones basadas únicamente en una tasa anunciada.
Una alternativa para colocar los ahorros
En este contexto, Leva Invierte se presenta como un producto de inversión que busca simplificar el proceso mediante educación financiera y herramientas para tomar decisiones informadas. De acuerdo con la información proporcionada por la marca, contempla tasas fijas competitivas y no cobra comisiones.
Leva Invierte se presenta como un producto de inversión respaldado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Banco de México y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), entidades que forman parte del marco de regulación, supervisión y protección del sistema financiero mexicano.
En el caso de las inversiones realizadas mediante una SOFIPO autorizada, existe la protección del Fondo de Protección para SOFIPOS dentro del límite establecido por la normativa. Esta cobertura tiene condiciones específicas y no garantiza los rendimientos ni elimina los riesgos propios de una inversión.
Antes de invertir, también es importante establecer cuánto dinero puede destinarse sin afectar los gastos habituales. Comprometer recursos necesarios para cubrir emergencias o pagos próximos puede generar una presión financiera innecesaria.
El hábito que puede marcar la diferencia
Hacer crecer un patrimonio es un proceso gradual. Separar una cantidad de los ingresos de manera periódica, definir objetivos y revisar las alternativas disponibles permite darle una función concreta al ahorro.
La estrategia puede modificarse con el tiempo conforme cambien los ingresos, las necesidades y las metas. Por eso, además de ahorrar, resulta conveniente revisar periódicamente dónde se encuentran los recursos y si la alternativa elegida continúa siendo compatible con el objetivo financiero.
La clave no está en comenzar con grandes cantidades, sino en desarrollar una práctica constante y acompañarla de decisiones informadas. Un ahorro ordenado, combinado con una estrategia acorde con el plazo y el nivel de riesgo, puede convertirse en una herramienta para construir patrimonio a largo plazo.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.