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El Servicio de Administración Tributaria (SAT) aclaró que no existe ningún impuesto nuevo por depositar dinero en efectivo en una cuenta bancaria.

Además, precisó que las instituciones financieras únicamente están obligadas a reportar los movimientos que superen los 15,000 pesos por mes por persona dentro de un mismo banco. Por debajo de ese umbral, pasan completamente desapercibidos.

El SAT aclara que no existe ninguna sanción por depósitos en efectivo menores a 15,000 pesos mensuales. Iván Díaz/Unsplash

¿Qué montos están fuera del radar del SAT?

El organismo tributario confirmó que el impuesto a los depósitos en efectivo fue eliminado desde 2013 y que actualmente no existe ningún gravamen directo por realizar este tipo de movimientos en cuentas bancarias.

La regla es clara: los depósitos en efectivo que no rebasen los 15,000 pesos por mes dentro de una misma institución bancaria no se reportan a la autoridad fiscal. Esto significa que quienes depositen cantidades menores a ese límite pueden hacerlo con total tranquilidad, sin que ello detone ningún proceso de revisión automático.

Cuándo sí puede activarse una revisión fiscal

Superar el umbral de los 15,000 pesos mensuales en depósitos en efectivo no implica el cobro automático de impuestos ni sanciones inmediatas, pero sí puede activar mecanismos de supervisión por parte del SAT.

La autoridad buscará comprobar que los recursos tienen un origen lícito y que fueron debidamente declarados en su momento. Este tipo de vigilancia aplica tanto para personas físicas como para negocios que operan habitualmente con efectivo, tales como pequeños comercios, tiendas de abarrotes, mercados y arrendadores.

Superar el límite puede activar revisiones para comprobar el origen y correcta declaración de los recursos. Fuente: Shutterstock.

Qué hacer para protegerse ante una eventual revisión del SAT

Ante la posibilidad de una auditoría, el SAT recomienda a los contribuyentes mantener documentación clara y actualizada que respalde todos sus ingresos.

Facturas, recibos de arrendamiento, contratos de servicios y cualquier otro comprobante fiscal son la mejor herramienta para evitar inconsistencias en caso de una revisión.

Asimismo, se sugiere no mezclar depósitos personales con ingresos de negocios en la misma cuenta, ya que esto puede generar confusión al momento de justificar la procedencia de los fondos.