

El Gobierno de México reforzó el Paquete Contra la Inflación y la Carestía, PACIC, con una nueva renovación encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, mediante un acuerdo con cadenas de autoservicio y productores para mantener en 910 pesos el precio máximo de 24 productos esenciales de la Canasta Básica Familiar.
La medida busca contener el golpe de la inflación en los hogares mexicanos, pero en redes sociales la promesa desató escepticismo inmediato. Mientras autoridades defienden que protege “el consumo familiar”, ciudadanos cuestionan que esa cifra alcance realmente para cubrir las necesidades básicas de una familia.

PACIC: el blindaje oficial contra el alza de precios
De acuerdo con información oficial, el PACIC es “un acuerdo de carácter voluntario entre el Gobierno Federal y el sector empresarial, orientado a garantizar precios accesibles en diversos productos de la canasta básica”, sin imponer control de precios ni medidas coercitivas.
Los 24 productos incluidos en la canasta básica con precio tope de 910 pesos son:
- Aceite vegetal comestible
- Arroz en grano
- Atún en hojuela
- Azúcar estándar
- Carne de res
- Cebolla blanca
- Chile jalapeño
- Carne de cerdo
- Frijol negro
- Huevo de gallina
- Jabón de tocador
- Jitomate saladet
- Leche de vaca
- Limón
- Manzana
- Plátano
- Pan blanco de caja
- Papa blanca
- Papel higiénico
- Pasta para sopa
- Carne de pollo
- Sardina en tomate
- Tortilla de maíz de supermercado
- Zanahoria
Según la Secretaría de Hacienda, el objetivo es que una familia de cuatro integrantes tenga acceso a productos de primera necesidad con un gasto controlado, aunque el costo representa un límite máximo y no necesariamente cubre otros bienes indispensables fuera del listado.

Entre el discurso oficial y el carrito real del supermercado
Aunque el Gobierno sostiene que la estrategia protege el poder adquisitivo, muchos consumidores aseguran que la realidad en tiendas como Walmart, Soriana y Chedraui luce distinta, especialmente por variaciones regionales, calidad de productos y gastos complementarios no contemplados.
En redes, las críticas fueron inmediatas. Uno de los usuarios escribió: “¿$910 para dos días será no? mmn… ¡Una despensa no baja de $3500!”. Otro comentario cuestionó incluso la calidad de algunos productos básicos: “Muy cara además… con arroz con gusanos”.
Estas reacciones reflejan una preocupación persistente: para miles de familias, congelar precios en una lista limitada puede aliviar parcialmente el gasto, pero no necesariamente resuelve la presión económica diaria provocada por renta, transporte, servicios y otros alimentos esenciales.
Claudia Sheinbaum apuesta por estabilidad, pero enfrenta la prueba del bolsillo ciudadano
La renovación del PACIC convierte a este acuerdo en una de las principales cartas económicas del nuevo gobierno para contener la inflación alimentaria sin recurrir a controles obligatorios, apostando a la colaboración directa con empresas y productores nacionales.

El desafío será sostener precios accesibles sin afectar calidad, abasto o disponibilidad. En un país donde el costo de vida sigue siendo tema central, cualquier diferencia entre el anuncio oficial y la experiencia del consumidor puede transformar una estrategia económica en un foco de inconformidad social.
Por ahora, el PACIC se mantiene como una promesa de estabilidad en tiempos de incertidumbre, pero la última palabra no está en los comunicados gubernamentales, sino en cada mexicana y mexicano que enfrenta, ticket en mano, la realidad de su despensa.















