La administración de Donald Trump volvió a incluir a México en la lista de países considerados como mayores rutas de tránsito o productores de drogas ilícitas para el año fiscal 2027, en la determinación presidencial que su administración envió al Congreso el 15 de septiembre y que agrupa a 23 naciones, entre ellas Colombia, Afganistán, China, Honduras y Venezuela.

El documento, que sintetiza la Certificación sobre Drogas Ilícitas que cada año expide EE.UU., no se limita a la designación técnica. Dedica buena parte del texto a un llamado directo y en tono de advertencia a México, en el que combina el reconocimiento de resultados concretos con exigencias adicionales.

Destaca que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha incrementado el decomiso de droga, desmantelado laboratorios clandestinos y desplegado más fuerzas de seguridad y militares en la frontera compartida. También subraya que la cooperación bilateral en materia de seguridad contribuyó a la eliminación de algunos de los líderes criminales más buscados, entre ellos Nemesio “El Mencho” Oseguera, cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Pese a ello, insiste en que México “debe tomar acción adicional” contra las organizaciones narcoterroristas que, según Washington, dominan amplias zonas del territorio nacional. Entre las exigencias puntuales:

  • Reforzar la integridad de las cadenas de suministro con mayor participación del sector privado.
  • Aumentar de forma significativa las inspecciones en puertos de entrada.
  • Elevar la inversión en fuerzas de seguridad, que la Casa Blanca considera insuficiente para sostener y ampliar las campañas contra el crimen organizado y sus finanzas.
  • Exponer, arrestar y procesar a funcionarios públicos señalados de haber colaborado con los cárteles.

La comparación con Canadá

El documento traza una distinción explícita entre las dos fronteras terrestres de Estados Unidos. Mientras a México se le atribuyen avances, si bien insuficientes, a Canadá se le exige una acción más básica: desmantelar laboratorios clandestinos de fentanilo y frenar el ingreso de precursores químicos y drogas sintéticas a través de redes criminales, incluidas células del crimen organizado chino que, según el texto, operan en la frontera norte. Es decir, el llamado a Canadá se centra en contener un problema que Washington describe como apenas emergente, mientras que a México se le pide profundizar y sostener una estrategia que la propia Casa Blanca reconoce ya en marcha.

La determinación también actualiza el estatus de otros países. Venezuela sale de la lista de naciones que “fallaron demostrablemente” en sus compromisos antidrogas, en referencia a la remoción de Nicolás Maduro y la cooperación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia sí conservan esa designación, aunque el texto abre la puerta a revisar el caso de Bolivia y Colombia si sus nuevos gobiernos muestran resultados en el próximo año.

Lo que está en juego: el T-MEC

La designación llega en medio de una etapa especialmente tensa para la relación comercial trilateral y que se encarna en el T-MEC, que Estados Unidos ha decidido negociar uno a uno con sus contrapartes.

Por ahora, la cuarta ronda de negociaciones del T-MEC entre EE.UU. y México se realizará el 28 y 29 de septiembre en Washington. Se prevé que la administración Trump presione a México para que acepte reglas de origen para equipos de inteligencia artificial y otros bienes, incremente la participación de las cadenas de suministro de América del Norte y discuta ajustes arancelarios en el acero, el aluminio y la industria automotriz.

Los negociadores estadounidenses, encabezados por el embajador comercial Jamieson Greer, señalan que buscan corregir lo que Trump llama “deficiencias del acuerdo”.

El lenguaje del documento enviado este miércoles 16 al Congreso, Trump pide a México incluir una mayor participación del sector privado en las cadenas de suministro, lo cual se podría leer como una señal de que Washington seguirá usando la certificación antidrogas como palanca de negociación de cara a la revisión formal del T-MEC.

Ya el secretario de Comercio, Howard Lutnick, había adelantado que la administración buscará renegociar términos del tratado durante ese proceso, con el objetivo declarado de proteger empleo manufacturero estadounidense frente a la producción en México y Canadá.

Pese a ello, el gobierno mexicano ha insistido en que no contempla la cancelación del acuerdo como escenario probable. El titular de Economía, Marcelo Ebrard, ha dejado en claro que no piensa que se vaya a cancelar el tratado y que no ve en la mesa otro tratado, una postura que contrasta con la insistencia de la Casa Blanca en condicionar el tono de la relación bilateral a resultados verificables en materia de seguridad, y no solo a los avances que la propia determinación presidencial reconoce.

Como sucede desde hace 40 años (la primera la emitió Ronald Reagan en 1986 como parte de su “Guerra contra las Drogas”), la certificación antidrogas de Estados Unidos ha funcionado históricamente menos como una evaluación técnica y más como un instrumento de presión previo a momentos de negociación comercial clave.

Que el documento reconozca explícitamente los avances de Sheinbaum y, aun así, mantenga a México en la lista, a diferencia de Venezuela, que sí fue removido de la categoría de incumplimiento, sugiere que la designación funciona más como palanca de cara al T-MEC que como una medición aislada de resultados en seguridad.