

- WestJet restringe los asientos reclinables únicamente a quienes contraten las categorías Extended Comfort o Premium con cargo adicional
- Cómo eliminar asientos reclinables permite a las aerolíneas instalar filas adicionales y reducir conflictos entre pasajeros
- Los cargos extras en aerolíneas crecieron del 6,7% al 14,7% de los ingresos totales en una década y generaron 110.000 millones de euros en 2023
Los viajes en avión están a punto de volverse más restrictivos para quienes buscan economizar. La reconocida aerolínea WestJet anunció que el simple acto de reclinar el asiento ya no será gratuito.
Esta decisión representa un nuevo capítulo en la estrategia de monetización de las compañías low cost, que continúan fragmentando servicios que tradicionalmente se consideraban incluidos en el precio del boleto.
Los pasajeros que deseen un mínimo de comodidad durante el vuelo deberán ahora desembolsar un cargo adicional por acceder a asientos con la capacidad de reclinarse, una función básica que hasta hace poco nadie imaginaba que podría convertirse en un lujo exclusivo de quienes paguen más.

WestJet restringe los asientos reclinables únicamente a quienes contraten las categorías Extended Comfort o Premium con cargo adicional
En específico, la compañía estableció una nueva política comercial que marca un antes y un después en la experiencia de vuelos económicos. A partir de ahora, los pasajeros que adquieran billetes en la tarifa básica de clase turista se encontrarán con asientos completamente fijos, sin posibilidad alguna de reclinar el respaldo.
La única manera de acceder a esta comodidad será mediante la contratación de las categorías superiores denominadas Extended Comfort o Premium, que incluyen el suplemento de mejora desde el momento de la reserva.
Samantha Taylor, presidenta de WestJet, defendió públicamente esta medida argumentando que responde al “compromiso por mejorar cada aspecto de la experiencia de viaje” y satisface “la demanda de los clientes de una gama más amplia de productos”. Sin embargo, muchos pasajeros y analistas de la industria interpretan esta justificación como un eufemismo corporativo para describir lo que en realidad constituye una estrategia de segmentación de mercado cada vez más agresiva.
Esta política se suma a una larga lista de servicios que las aerolíneas low cost fueron convirtiendo en extras de pago a lo largo de los últimos años. Si antes había que pagar por el equipaje de mano que excediera las dimensiones mínimas, por la selección anticipada de asiento o por consumir alimentos a bordo, ahora incluso la postura corporal durante el vuelo se convierte en un privilegio sujeto a tarifas adicionales.
Cómo eliminar asientos reclinables permite a las aerolíneas instalar filas adicionales y reducir conflictos entre pasajeros
Aunque el motivo económico resulta evidente, la eliminación de asientos reclinables en clase turista responde también a consideraciones operativas y de diseño de cabina que benefician directamente a las compañías aéreas. Al prescindir del mecanismo de reclinado, los asientos fijos ocupan menos espacio longitudinal, lo que permite a las aerolíneas comprimir la distancia entre filas y añadir una o incluso dos hileras adicionales de asientos en cada aeronave.
El ahorro no se limita al espacio. Los asientos reclinables incorporan mecanismos más complejos que requieren mantenimiento periódico, lubricación de componentes móviles y eventual reemplazo de piezas desgastadas. Los asientos fijos, por el contrario, son estructuras más sencillas y robustas que reducen los costes de mantenimiento a largo plazo.
Existe además un beneficio menos mencionado, pero igualmente valioso: la reducción de conflictos entre pasajeros. Cualquier viajero frecuente conoce la tensión que puede generarse cuando alguien reclina bruscamente su asiento, invadiendo el ya limitado espacio personal del pasajero de atrás. Las discusiones, quejas al personal de cabina e incluso enfrentamientos directos por este motivo son más comunes de lo que las aerolíneas desearían admitir públicamente. Al eliminar por completo esta posibilidad, se erradica también una fuente recurrente de insatisfacción y conflicto a bordo.

Los cargos extras en aerolíneas crecieron del 6,7% al 14,7% de los ingresos totales en una década y generaron 110.000 millones de euros en 2023
La transformación del modelo de negocio de las aerolíneas durante la última década fue espectacular. Los datos de la industria revelan una tendencia inequívoca: en 2013, los servicios complementarios y cargos adicionales representaban apenas el 6,7% de los ingresos globales del sector aéreo. Una década después, en 2023, esta cifra se había más que duplicado hasta alcanzar el 14,7%, generando la suma de 110.000 millones de euros en ingresos auxiliares a nivel mundial.
Este cambio radical en la estructura de ingresos refleja una estrategia empresarial deliberada conocida como “unbundling” o desagregación de servicios. En lugar de ofrecer un producto completo a un precio determinado, las aerolíneas dividen la experiencia de vuelo en múltiples componentes individuales que pueden comercializarse por separado. El precio base del billete se reduce artificialmente al mínimo posible, creando la ilusión de tarifas competitivas, mientras que los costes reales se acumulan mediante la adición de servicios que muchos pasajeros consideran esenciales.
Los analistas del sector predicen que esta tendencia no solo continuará, sino que se acelerará en los próximos años.















