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Antes de salir de viaje por varios días, muchas personas toman medidas para proteger su hogar. Sin embargo, pocas conocen un método simple que puede brindar información importante sobre el estado de los alimentos almacenados en el congelador en caso de un apagón.

El llamado “truco de la moneda” consiste en colocar una moneda sobre un vaso con hielo antes de abandonar la vivienda. A la vuelta, la posición de esa moneda permitirá saber si el congelador perdió la temperatura durante un período prolongado y si los alimentos pudieron verse comprometidos.

¿Para qué sirve poner una moneda sobre un vaso de hielo?

El procedimiento es muy sencillo. Antes de salir de casa, se llena un vaso con agua y se coloca en el congelador hasta que el contenido se convierta completamente en hielo. Luego, se deposita una moneda sobre la superficie congelada y el vaso permanece dentro del congelador.

Si durante la ausencia ocurre un corte de energía breve, es probable que el hielo permanezca sólido y la moneda siga en la parte superior. En ese caso, el congelador habría conservado una temperatura suficientemente baja para mantener los alimentos congelados.

En cambio, si el suministro eléctrico se interrumpe durante varias horas y el hielo se derrite por completo, la moneda se hundirá. Cuando la electricidad regrese y el agua vuelva a congelarse, la moneda quedará atrapada en una posición más baja o incluso en el fondo del vaso.

Ese cambio funciona como una señal de que el congelador alcanzó temperaturas en las que los alimentos pudieron descongelarse y volver a congelarse, una situación que puede afectar su calidad y, en algunos casos, su seguridad para el consumo.

¿Qué indica la posición de la moneda al regresar del viaje?

La ubicación de la moneda permite interpretar lo que ocurrió dentro del congelador mientras la vivienda estuvo vacía. Si continúa sobre la superficie del hielo, significa que no hubo un deshielo completo del contenido del vaso.

Si la moneda aparece a mitad del hielo, puede indicar que hubo un aumento parcial de la temperatura. Aunque el congelador volvió a enfriarse, existió cierto grado de descongelamiento que conviene tener en cuenta antes de consumir los alimentos almacenados.

Cuando la moneda se encuentra en el fondo del vaso, la señal es más clara: el hielo se derritió completamente antes de volver a congelarse. Esto sugiere que el congelador permaneció sin energía el tiempo suficiente para que la temperatura aumentara de manera significativa.

En esos casos, es recomendable revisar cuidadosamente el estado de los alimentos antes de consumirlos, especialmente carnes, pescados, aves y otros productos altamente perecederos.

Qué recomiendan las autoridades ante un corte de energía

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que un congelador lleno suele mantener una temperatura segura durante aproximadamente 48 horas si permanece cerrado, mientras que uno medio lleno puede conservarla durante cerca de 24 horas.

La agencia también aconseja mantener las puertas del refrigerador y del congelador cerradas el mayor tiempo posible durante un apagón para preservar el frío interno y reducir el riesgo de que los alimentos alcancen temperaturas inseguras.

Además, la FDA recomienda desechar aquellos alimentos perecederos que hayan permanecido más de dos horas a temperaturas superiores a los 4 ° C (40 °F), ya que podrían favorecer el crecimiento de bacterias capaces de causar enfermedades transmitidas por alimentos.

Aunque el truco de la moneda no reemplaza las recomendaciones oficiales sobre seguridad alimentaria, puede convertirse en una herramienta útil para detectar si el congelador sufrió un deshielo importante durante una ausencia prolongada y ayudar a tomar decisiones más seguras al regresar a casa.