

La tabla para cortar es uno de los utensilios más utilizados en cualquier cocina, pero también uno de los que más contacto tiene con bacterias provenientes de carnes, frutas y verduras. Si no se elige el material adecuado o no se limpia correctamente, puede convertirse en un foco de contaminación cruzada.
Aunque existen tablas de madera, plástico y vidrio y hasta de mármol, cada una ofrece ventajas y desventajas. Expertos en inocuidad alimentaria coinciden en que la higiene, el mantenimiento y el uso correcto de las tablas para picar son factores clave para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Tipos de tablas para cortar más utilizadas
En el mercado predominan tres tipos de tablas para picar: madera, plástico y vidrio, cada una con características distintas que influyen tanto en la preparación de los alimentos como en la seguridad alimentaria.
- Madera: es una de las más tradicionales. Su superficie es resistente y resulta cómoda para cortar, aunque requiere cuidados especiales para evitar que absorba humedad y restos de alimentos.
- Plástico: suele ser económica, ligera y apta para lavavajillas. Sin embargo, con el uso aparecen ranuras provocadas por los cuchillos donde pueden quedar atrapados residuos y microorganismos.
- Vidrio: destaca por ser un material completamente liso y no poroso. No absorbe líquidos, olores ni pigmentos de los alimentos, por lo que resulta una opción muy higiénica cuando se limpia correctamente.

Beneficios para la salud de usar una tabla de vidrio
Las tablas de vidrio son consideradas una de las opciones más higiénicas porque su superficie no tiene poros donde puedan alojarse bacterias.
A diferencia de otros materiales, no absorben jugos de carne, sangre ni humedad, lo que facilita una limpieza más profunda después de cada uso.
Otra de sus ventajas es que resisten sin problemas el lavado con agua caliente y desinfectantes comunes. Además, no retienen olores ni manchas, reduciendo el riesgo de contaminación cruzada entre distintos alimentos. Aunque pueden desafilar los cuchillos con mayor rapidez, ofrecen una superficie fácil de sanitizar y mantener libre de microorganismos.
El peligro de las tablas de madera y plástico por la acumulación de bacterias
Con el paso del tiempo, tanto las tablas de madera como las de plástico desarrollan cortes y grietas provocados por el filo de los cuchillos. En esas pequeñas hendiduras pueden acumularse restos de alimentos y humedad, creando un ambiente ideal para la proliferación de bacterias como Salmonella, Escherichia coli (E. coli) y Listeria monocytogenes, responsables de diversas enfermedades transmitidas por los alimentos.

El riesgo aumenta cuando se utiliza la misma tabla para cortar carne cruda y después verduras o alimentos listos para consumir sin una limpieza y desinfección adecuadas. Si las tablas presentan desgaste excesivo, grietas profundas o deformaciones, lo más recomendable es reemplazarlas para disminuir el riesgo de contaminación.
¿Por qué conviene tener una tabla para carne, otra para verduras y otra para pan?
Separar las tablas para picar alimentos según el tipo de alimento es una de las medidas más eficaces para evitar la contaminación cruzada en la cocina. Lo ideal es destinar una tabla exclusivamente para carnes y pescados crudos, otra para frutas y verduras, y una tercera para pan o alimentos ya cocinados.

Esta sencilla práctica impide que bacterias presentes en la carne cruda entren en contacto con alimentos que normalmente se consumen sin cocción. Complementar esta medida con un lavado inmediato de las tablas, agua caliente y detergente, además de una desinfección periódica, ayuda a mantener una cocina más segura y proteger la salud de toda la familia.















