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Colocar una cebolla cortada junto a la cama es un remedio casero que se ha transmitido durante generaciones. Quienes recurren a esta práctica aseguran que podría ayudar a purificar el aire de la habitación, absorber microorganismos o incluso aliviar algunas molestias respiratorias durante la noche.

Sin embargo, no hay evidencia científica que demuestre que una cebolla pueda actuar como una especie de esponja y eliminar virus o bacterias presentes en el ambiente. Por este motivo, el método no debe utilizarse como una forma de desinfección ni sustituir las medidas de prevención que sí cuentan con respaldo científico.

¿La cebolla puede purificar el aire de la habitación?

La práctica parte de la creencia de que la cebolla puede atraer y retener los microorganismos presentes en el aire. Sin embargo, aunque este alimento contiene diferentes compuestos naturales, dejarlo cortado dentro de una habitación no elimina virus ni previene el contagio de enfermedades respiratorias.

Los virus responsables de resfriados, gripe y otras infecciones se transmiten principalmente de una persona a otra mediante partículas respiratorias o por contacto con superficies y manos contaminadas. Tener una cebolla sobre la mesa de luz no altera estas vías de transmisión.

Si después de permanecer varias horas cortada la cebolla cambia de color o presenta manchas, esto puede explicarse por procesos como la oxidación, la pérdida de humedad o la contaminación propia del alimento. Estos cambios no constituyen una prueba de que haya absorbido microorganismos presentes en el ambiente.

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Por qué algunas personas sienten que funciona

El olor fuerte que desprende una cebolla recién cortada puede generar lagrimeo, irritación nasal o una sensación momentánea de mayor secreción. Esto puede hacer que algunas personas crean que sus vías respiratorias se despejaron, pero no significa que la cebolla haya tratado la causa del resfriado o eliminado gérmenes.

Entre los efectos que pueden aparecer se encuentran:

  • Olor intenso dentro de una habitación cerrada.
  • Lagrimeo o irritación de los ojos y la nariz.
  • Mayor secreción nasal en personas sensibles.
  • Molestias para dormir si el aroma resulta desagradable.

Estas reacciones dependen de cada persona y no representan un tratamiento médico para la congestión, la tos, la gripe o cualquier otra infección.

Qué medidas sí ayudan a reducir los virus en interiores

Para disminuir la concentración de partículas respiratorias en espacios cerrados, una de las medidas más útiles es mejorar la ventilación. Abrir puertas y ventanas cuando sea posible permite renovar el aire de la habitación.

También se recomienda lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser o estornudar y limpiar las superficies de uso habitual. Las personas con síntomas respiratorios deben evitar el contacto cercano con otras y consultar a un profesional si presentan dificultad para respirar, dolor en el pecho, fiebre persistente o un empeoramiento general.

Una cebolla cortada puede dejarse en la habitación si su olor no genera molestias, pero no debe utilizarse como sustituto de la ventilación, la higiene ni la atención médica.