

Un empresario italiano de 50 años, radicado en la ciudad de Treviso, al noreste de Italia, ocultó durante una década el fallecimiento de su madre para seguir cobrando su pensión y utilizó ese dinero para financiar un negocio de venta de ropa deportiva. La estafa al Instituto Nacional de la Seguridad Social italiano (INPS) alcanzó los 248,000 euros, acumulados entre 2016 y 2026.
Cómo funcionó el fraude durante diez años
La mujer murió en 2016, a los 80 años, pero el INPS nunca recibió la notificación del deceso. Según informó el Corriere del Veneto, el organismo continuó transfiriendo mensualmente la pensión a una cuenta corriente compartida entre madre e hijo, y él utilizó ese dinero para pagar proveedores y gastos operativos de su empresa.
El fraude se destapó hace algunos meses, cuando la Guardia di Finanza de Treviso detectó irregularidades contables en el negocio durante un análisis de bases de datos.
Al cruzar esa información con el INPS, se estableció el vínculo entre los ingresos de la empresa y las transferencias de la pensión. El organismo bloqueó la prestación y logró recuperar unos 18,000 euros que aún quedaban en la cuenta.
Investigación judicial y embargo de bienes
Tras la investigación coordinada por la Fiscalía de Treviso, el empresario fue enviado a juicio por los delitos de apropiación indebida y autorreciclaje (autoriciclaggio), figura que sanciona a quien reinvierte el dinero obtenido de sus propios delitos para ocultar su origen. La Fiscalía ya solicitó el embargo de sus activos financieros por una suma equivalente a lo defraudado.

Uno de los puntos que deberá esclarecer la Justicia es por qué el INPS no fue notificado del fallecimiento. El comandante del núcleo operativo del grupo de Treviso, Ivan Mach di Palmstein, explicó al Corriere del Veneto que el sistema habitual contempla la comunicación automática a través del certificado de defunción.
“No se ha determinado cómo pudo seguir cobrando la pensión de su madre”, señaló el oficial, quien no descartó un problema informático, ya que normalmente son las agencias funerarias o los centros hospitalarios quienes realizan ese trámite.
Según el citado medio, la hipótesis más probable es que la mujer haya muerto en su domicilio, sin intervención hospitalaria, lo que habría generado una brecha en el sistema de notificación. Los investigadores no descartan complicidades de terceros, aunque apuntan a una concatenación de errores y fallos de control como explicación más verosímil.















