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Un cráneo humano con un llamativo mosaico de turquesa, concha, jadeíta y cristal de roca volvió a México después de permanecer durante unos 60 años en un museo de Países Bajos. La pieza, que fue adquirida en 1962 en el mercado del arte, ahora es analizada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El organismo confirmó que se trata de un resto óseo humano prehispánico procedente de territorio mexicano. Aunque su origen exacto todavía no puede determinarse, las características del cráneo y de los materiales que lo decoran apuntan al periodo Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., en una región que actualmente comprende zonas de Puebla y Oaxaca.

Así luce la muerte según las historias.
Así luce la muerte según las historias.Fuente: ShutterstockShutterstock

Así es el cráneo prehispánico que regresó a México

La pieza permaneció expuesta durante décadas en el Museo del Mundo (Wereldmuseum), en Leiden. Su repatriación fue posible después de las gestiones realizadas por autoridades mexicanas, el museo neerlandés y el colectivo Nohivi Ñuu Savi.

El proceso comenzó a tomar forma a finales de 2023, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Cultura fueron notificadas sobre los primeros contactos entre el museo y la Embajada de México en Países Bajos.

La devolución se concretó en diciembre de 2024 y el cráneo llegó físicamente a México en mayo de 2025. Desde entonces permanece bajo resguardo del INAH.

Uno de los aspectos que más llama la atención es su decoración. El hueso frontal está parcialmente cubierto con pequeñas piezas que forman la representación de una serpiente.

ajo resguardo del INAH, el cráneo prehispánico con mosaico de turquesa, repatriado desde Países Bajos
ajo resguardo del INAH, el cráneo prehispánico con mosaico de turquesa, repatriado desde Países BajosINAH

Entre los materiales identificados se encuentran:

  • Turquesa, utilizada principalmente en las placas azules.
  • Concha, presente en piezas de tonos rojizos y blanquecinos.
  • Jadeíta, localizada en una de las órbitas.
  • Cristal de roca, utilizado en el ojo de la serpiente.

Alejandro Bautista Valdespino, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del INAH, explicó que el dictamen arqueológico “concluyó que se trata de un resto óseo humano prehispánico, procedente de territorio nacional”.

Un hombre de entre 25 y 40 años y una historia que todavía no termina

Los estudios realizados antes de su regreso a México también aportaron información sobre la persona a la que perteneció el cráneo.

Entre 2011 y 2012, el museo neerlandés y el Centro de Investigación y Restauración de Museos de Francia realizaron análisis de isótopos, fluorescencia de rayos X y osteobiografía.

La Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles ha realizado su inscripción pública, inventario y registro tridimensional.
La Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles ha realizado su inscripción pública, inventario y registro tridimensional.INAH

Los resultados determinaron que se trataba de un individuo masculino de entre 25 y 40 años y que los materiales utilizados en el mosaico también eran de origen prehispánico.

Sin embargo, los investigadores encontraron un detalle que abre otra pregunta: algunas teselas fueron fijadas con sustancias adhesivas modernas. El INAH considera que esto pudo ocurrir por un reacomodo de la decoración o por la reutilización de las piezas antes de que el cráneo fuera adquirido por el museo.

Ahora los especialistas quieren conocer más sobre el individuo. Olaf Bello Cardoso, antropólogo físico de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, plantea realizar estudios de radiocarbono y obtener muestras de dientes o del hueso temporal para intentar recuperar ADN antiguo.

“Desde la antropología, además de realizar análisis físicos al cráneo, es importante descifrar quién es la persona detrás del mosaico de turquesa”, explicó.

El especialista incluso plantea que la ornamentación podría revelar la importancia que tuvo la persona en su comunidad. El INAH recuerda el caso del cráneo de la Tumba 7 de Monte Albán, asociado con una ofrenda para un personaje principal, y considera que algo similar pudo ocurrir con esta pieza.

La Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles ha realizado su inscripción pública, inventario y registro
La Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles ha realizado su inscripción pública, inventario y registroINAH

Por ahora, el cráneo ya cuenta con un modelo digital tridimensional y fue sometido a un embalaje especial para garantizar su conservación. El Museo Comunitario Yucu Saa, en Villa de Tututepec, Oaxaca, ya manifestó su interés en albergarlo, aunque antes deberán garantizarse las condiciones necesarias para su exhibición.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, calificó la recuperación como un acto de “justicia histórica” y destacó el papel del colectivo Nohivi Ñuu Savi en el proceso que permitió que la pieza regresara a México.