

La Secretaría de Educación Pública (SEP) puso en marcha una consulta dirigida a más de un millón de docentes para conocer su opinión sobre la regulación del uso de teléfonos celulares en las aulas de educación básica.
El cuestionario estará disponible este 24 y 25 de agosto, como parte de las actividades del Consejo Técnico Escolar intensivo, a pocos días del comienzo del ciclo escolar 2026-2027.
La iniciativa fue anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado 17 de agosto. Aunque actualmente 17 entidades ya cuentan con algún tipo de regulación, el Gobierno federal busca establecer una política nacional que tome en cuenta la experiencia y opinión del magisterio.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que las respuestas serán presentadas ante el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), organismo que participará en la definición de las medidas que podrían aplicarse durante el próximo ciclo escolar.
Consulta se realiza en más de 200,000 escuelas
La SEP diseñó diferentes materiales para facilitar la discusión en los planteles, entre ellos un video, información de contexto y el cuestionario que deberán responder los docentes.
La consulta se desarrolla en más de 200,000 escuelas de educación inicial, preescolar, primaria y secundaria de las 32 entidades federativas.
Este ejercicio forma parte de una estrategia más amplia. El organismo también lleva adelante foros regionales con especialistas, autoridades educativas, maestros y familias para analizar el impacto del uso de celulares y redes sociales entre estudiantes.
El primer encuentro tuvo lugar el 19 de agosto en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, y fue transmitido a través de las plataformas oficiales de la dependencia.
Sheinbaum aclaró que la iniciativa no busca establecer una prohibición general de los teléfonos celulares, sino abrir un espacio de discusión para determinar cuáles son las mejores medidas.
¿Qué estados ya regulan el uso de celulares?
En la actualidad, 17 de las 32 entidades federativas cuentan con algún tipo de normativa relacionada con el uso de teléfonos celulares en escuelas de educación básica.
Colima fue el estado más reciente en incorporar este tipo de regulación, después de aprobar modificaciones a su Ley de Educación.
Además, Sinaloa, Nayarit, Oaxaca, Puebla y Quintana Roo tienen iniciativas relacionadas con el tema que todavía se encuentran en proceso legislativo.
Las disposiciones existentes no establecen, en general, que los estudiantes tengan prohibido llevar sus teléfonos a la escuela. La principal medida consiste en limitar su utilización durante las clases, con excepciones para actividades educativas supervisadas por los profesores o situaciones de emergencia.
Gobierno busca que todo México tenga reglas antes de terminar 2026
La administración federal pretende que las 32 entidades federativas cuenten con alguna regulación antes de finalizar 2026.
Para avanzar en este objetivo, la SEP continuará realizando foros durante agosto y septiembre, con la participación de:
- Especialistas
- Autoridades
- Docentes
- Padres de familia
La intención es que las reglas permitan establecer criterios comunes, aunque cada escuela podrá desarrollar políticas internas de acuerdo con las disposiciones estatales y federales.
El uso con fines pedagógicos bajo supervisión docente y las situaciones de emergencia quedarían contemplados como excepciones.
Especialista advierte sobre el impacto de las redes sociales
El debate sobre los celulares en las escuelas también está relacionado con el creciente uso de redes sociales entre niños y adolescentes.
El doctor Alexandro López González, coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana, considera que limitar los teléfonos dentro del aula puede ser una medida útil, pero no suficiente para resolver el problema.
De acuerdo con el especialista, la dependencia de las redes sociales representa un desafío que requiere estrategias más amplias. Explica que los algoritmos utilizados por estas plataformas están diseñados para captar y mantener la atención de los usuarios, mediante mecanismos que pueden generar comportamientos compulsivos.
Entre las consecuencias asociadas con estos hábitos menciona problemas de sueño, dificultades para mantener la concentración y afectaciones en las relaciones sociales.
Ante este panorama, el académico plantea que la solución no debería centrarse únicamente en prohibir o restringir los dispositivos, sino en impulsar una educación digital integral desde edades tempranas, que permita a los estudiantes utilizar la tecnología de manera responsable.















