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La antigua ciudad de Chichén Itzá vuelve a captar la atención global gracias a un fenómeno que combina precisión científica, simbolismo y arquitectura ancestral.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) seleccionó nuevamente una imagen de El Castillo de Kukulcán como Imagen Astronómica del Día, destacando un evento que ocurre cada año pero que sigue sorprendiendo: el descenso de la Serpiente Emplumada durante el equinoccio de primavera.

Este 20 de marzo, el fenómeno volverá a repetirse, atrayendo a miles de visitantes y reavivando el interés por el conocimiento astronómico de la civilización maya.

Equinoccio en la Pirámide de la Serpiente Emplumada. Imagen publicada por la NASA en https://apod.nasa.gov/apod/calendar/allyears.htmlRobert Fedez

Equinoccio 2026 en Chichén Itzá: luces, sombras y ciencia en el templo maya más fascinante

Como se mencionó, cada año, durante el equinoccio de primavera, la pirámide de Chichén Itzá se convierte en el escenario de uno de los espectáculos más asombrosos del planeta. El llamado “descenso de Kukulcán” no solo atrae a miles de turistas, sino que también capta la atención de la NASA, que destacó en varias ocasiones este fenómeno en su prestigioso portal Astronomy Picture of the Day (APOD).

El efecto ocurre cuando la luz del sol proyecta una serie de sombras triangulares sobre la escalinata norte del templo, formando la ilusión de una serpiente que parece deslizarse hasta la base, donde se encuentra la cabeza esculpida de la deidad maya Kukulcán.

Para los especialistas, lograr capturar este momento implica una precisión extraordinaria. La alineación entre el movimiento solar, la estructura arquitectónica y las condiciones climáticas convierte al evento en una muestra tangible del conocimiento avanzado que poseía la civilización maya.

Más allá de su impacto visual, el Templo de Kukulcán funciona como un calendario astronómico de piedra. Construido entre los siglos IX y XII, cada uno de sus elementos responde a cálculos precisos vinculados al ciclo solar, consolidando a la estructura como una de las obras más sofisticadas de la ingeniería prehispánica.

La fascinación internacional por este sitio volvió a crecer tras la difusión de la imagen “Orión sobre El Castillo”, una colaboración entre expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. La fotografía muestra la pirámide alineada con la Vía Láctea y acompañada por planetas como Júpiter y Saturno.

De cara al equinoccio de primavera 2026, las autoridades preparan un operativo especial para recibir a visitantes de todo el mundo. El objetivo es preservar este sitio, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, y garantizar que el fenómeno pueda apreciarse de forma ordenada y segura.

Además del descenso de Kukulcán, los expertos invitan a observar otros efectos de luz y sombra en el complejo, como el fenómeno del jaguar en el Templo de los Guerreros, otra evidencia del profundo vínculo entre arquitectura, naturaleza y astronomía en la cultura maya.

Cuatro veces destacada por la NASA: un ícono entre ciencia y cultura

La reciente selección de la NASA marca la cuarta ocasión en poco más de una década en que esta estructura es reconocida a nivel internacional. Fotografías del sitio fueron destacadas en 2012, 2019, 2023 y ahora en 2026, muchas de ellas mostrando la relación entre la pirámide y fenómenos celestes como la Vía Láctea o la constelación de Orión.

Estas imágenes no solo resaltan la belleza del lugar, sino también su valor como observatorio natural. La pirámide, construida entre los siglos IX y XII, funciona como un calendario monumental que evidencia el avanzado conocimiento matemático y astronómico de los mayas.

Sombras triangulares descienden por la escalinata del Templo de Kukulcán durante el equinoccio, formando la silueta de la serpiente que parece cobrar vida al llegar a su cabeza esculpida. Fuente: archivo

Cuándo será el Equinoccio de Primavera y por qué es tan importante

El equinoccio de primavera es uno de los eventos astronómicos más relevantes del año, ya que marca el momento en que el día y la noche tienen prácticamente la misma duración en todo el planeta. En el caso de México, este fenómeno ocurre el 20 de marzo a las 04:01 horas (tiempo del centro).

Más allá de su explicación científica, el equinoccio tiene un profundo valor cultural y simbólico. Para las civilizaciones prehispánicas, especialmente la maya, representaba un periodo de renovación, equilibrio y conexión con la naturaleza. Por eso, cada año miles de personas visitan zonas arqueológicas para “recargarse de energía” y participar en rituales tradicionales.