

La misión Artemis II volvió a colocar a la Luna en el centro de la conversación global. A pocos días de regresar a la Tierra, los astronautas comenzaron a compartir detalles de una experiencia que describieron como difícil de procesar incluso después del aterrizaje.
Lo que parecía ser una misión técnica de prueba terminó dejando testimonios cargados de asombro. Las primeras declaraciones de la tripulación muestran que el viaje fue mucho más que una nueva etapa del programa espacial estadounidense.
Entre imágenes inéditas, silencio absoluto y vistas imposibles de replicar desde la Tierra, la tripulación atravesó momentos que todavía intentan comprender. Recién después del regreso comenzaron a explicar qué ocurrió durante el histórico recorrido.
Artemis II y el viaje a la Luna que impactó a Reid Wiseman
La misión Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy y se convirtió en el primer viaje tripulado de la NASA alrededor de la Luna desde el cierre del programa Apolo.
La tripulación estuvo integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Durante nueve días, recorrieron cerca de 700.000 millas y alcanzaron una distancia récord superior a las 252.000 millas de la Tierra.

Uno de los momentos más impactantes ocurrió al observar un eclipse solar desde el espacio profundo. Allí, Wiseman relató una de las frases más comentadas de toda la misión: “No creo que la humanidad haya evolucionado lo suficiente como para comprender lo que estamos viendo ahora mismo. Fue algo de otro mundo, fue asombroso”.
Además del eclipse, la tripulación pudo observar la cara oculta de la Luna y contemplar la Tierra desde una perspectiva completamente distinta. Las imágenes oficiales muestran vistas de nuestro planeta elevándose detrás del horizonte lunar.
Reid Wiseman reveló cómo vivió la experiencia de Artemis II
Tras el amerizaje en el Océano Pacífico, Reid Wiseman explicó que todavía no habían tenido tiempo suficiente para procesar lo vivido durante la misión.
El astronauta confesó que la experiencia fue tan intensa que incluso buscó contención espiritual al regresar: “No soy una persona religiosa, pero no tenía otra forma de explicar o de experimentar lo que estaba pasando”.
Wiseman también destacó el vínculo humano generado durante la misión y agradeció el apoyo internacional recibido: “Queríamos salir y tratar de hacer algo que uniera al mundo, que lo conectara”.
Por su parte, Jeremy Hansen aseguró que una de las sensaciones más impactantes fue percibir el espacio con profundidad tridimensional. Según relató, ver la Luna y la Tierra suspendidas en el vacío generó una fuerte sensación de pequeñez y asombro.
La misión Artemis II funcionó como ensayo general para futuras expediciones lunares y futuras operaciones de alunizaje del programa Artemis, uno de los proyectos más ambiciosos de la NASA en la actualidad.











