

Pocas figuras de la historia de México acumulan tantas leyendas como Francisco “Pancho” Villa. Sin embargo, entre todos los episodios que marcaron su vida, hay uno que lo convirtió en un personaje único: fue el único mexicano que provocó una invasión militar estadounidense a territorio nacional y logró sobrevivir para contar la historia.
El hecho ocurrió en marzo de 1916, cuando Villa y sus hombres atacaron la localidad de Columbus, en Nuevo México. La incursión causó indignación en Estados Unidos y llevó al gobierno de ese país a ordenar una operación militar sin precedentes para capturar al líder revolucionario mexicano.

La misión estuvo encabezada por el general John J. Pershing y movilizó miles de soldados que ingresaron a México en busca del llamado Centauro del Norte. A pesar de los recursos desplegados y de varios meses de persecución, Villa nunca fue capturado, consolidando uno de los episodios más sorprendentes de la historia continental.
El día que Pancho Villa puso en jaque a Estados Unidos
En marzo de 1916, Francisco Villa decidió atacar Columbus, Nuevo México. La acción tuvo repercusiones inmediatas y provocó una respuesta militar del gobierno estadounidense, que consideró el hecho una agresión directa a su territorio.
De acuerdo con la semblanza biográfica del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), “Villa atacó Columbus, Nuevo México, hecho que provocó la incursión del ejército estadounidense en Chihuahua para capturar al revolucionario”. La operación sería conocida como la Expedición Punitiva.

La persecución más grande de la frontera terminó en fracaso
Miles de soldados estadounidenses cruzaron la frontera bajo el mando del general John J. Pershing. Sin embargo, la misión enfrentó enormes dificultades:
- Villa conocía perfectamente la geografía del norte de México.
- Contaba con apoyo de sectores de la población local.
- Utilizaba tácticas de movilidad y sorpresa.
- Evitó enfrentamientos directos cuando era necesario.
Según el INEHRM, la expedición estadounidense “se retiró en 1917 sin lograr su objetivo”. Después de meses de búsqueda, el revolucionario seguía libre y se había convertido en una figura aún más legendaria.
El lado de Villa que casi nadie conoce y que hoy siguen estudiando los historiadores
Aunque suele recordarse por sus campañas militares, diversos especialistas destacan que Francisco Villa impulsó proyectos sociales poco conocidos.

La historiadora Martha Eva Rocha Islas, investigadora del INAH, señala que junto con Emiliano Zapata fue uno de los pocos caudillos de origen popular que promovieron programas de justicia social para campesinos y obreros.
Tras abandonar la lucha armada en 1920, Villa se estableció en la Hacienda de Canutillo, donde impulsó iniciativas agrícolas y educativas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), buscó mejorar las condiciones de vida de trabajadores y sus familias mediante proyectos productivos y de enseñanza.
Rocha Islas afirma que “este pensamiento agrario y educativo de Francisco Villa es aún poco conocido por la población en general” (INAH). Para la investigadora, gran parte de la imagen pública del revolucionario ha estado marcada por mitos y polémicas, mientras que otras facetas de su legado continúan siendo objeto de estudio más de un siglo después de los hechos que lo hicieron famoso.















