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En México, miles de niñas, niños y adolescentes dependen económicamente de un adulto que, por ley, está obligado a garantizarles alimentación, vivienda, vestido, atención médica y educación. Sin embargo, cuando ese responsable decide ignorar su obligación, ya no se queda de brazos cruzados: los deudores alimentarios morosos ahora enfrentan consecuencias legales que van más allá de una multa.
La más contundente de todas es la restricción para salir del país, una medida que está sacudiendo la conciencia de quienes creían poder evadir impunemente su responsabilidad más básica.
El registro que lo sabe todo: así funciona el sistema que atrapa a los deudores alimentarios en México
Para combatir la evasión de pensiones alimenticias, el Gobierno de México puso en marcha dos herramientas: el Registro de Deudores Alimentarios Morosos y el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias.
Cualquier persona que incumpla reiteradamente con el pago de la pensión alimenticia puede ser inscrita en estas bases de datos, que son consultadas por instituciones bancarias, notarías, dependencias gubernamentales y, lo más importante, por las autoridades migratorias del país.
El proceso es claro: una vez que un juez familiar determina que existe incumplimiento comprobado, el deudor queda registrado de forma pública. A partir de ese momento, su nombre aparece vinculado a una deuda que no solo afecta a sus hijos, sino también a su propia vida cotidiana.
Verificar si alguien está en el registro es, en la mayoría de los estados, un trámite que puede hacerse en línea a través de los portales del Poder Judicial local o de las Secretarías de Gobernación estatales.
Por qué los deudores alimentarios no pueden renovar el pasaporte
Las personas inscritas en el padrón de morosos no podrán renovar o tramitar su pasaporte, lo que en la práctica les impide salir del territorio nacional.
Esta medida busca cerrar una de las principales vías de escape que históricamente usaron quienes deben pensiones: huir hacia el extranjero para evadir la responsabilidad.
Además del bloqueo migratorio, los deudores alimentarios enfrentan otras restricciones severas: no pueden obtener licencias de conducir en algunos estados, se les niega el acceso a créditos bancarios y financieros, quedan impedidos para realizar trámites notariales como compraventas o escrituras, y pueden ser inhabilitados para ejercer cargos públicos.
En los aeropuertos, los sistemas de control migratorio detectan en tiempo real si una persona tiene este tipo de restricciones activas, lo que puede derivar en su retención antes de abordar cualquier vuelo.
¿Quién puede quedar registrado y cómo salir de esa lista?
La obligación alimentaria en México recae sobre padres, madres, hijos, cónyuges, concubinos, adoptantes y adoptados, de acuerdo con los códigos civiles de cada entidad federativa. Para quedar inscrito en el registro de deudores morosos, generalmente se requiere haber incumplido con tres o más mensualidades consecutivas o cinco no consecutivas, aunque los criterios varían por estado.
Salir del registro no es automático ni inmediato. El deudor debe ponerse al corriente con todos los pagos adeudados, demostrar ante el juzgado familiar que la deuda fue saldada y solicitar formalmente la baja del registro. Solo tras la confirmación judicial se procede a eliminar su nombre del padrón. Mientras eso no ocurra, todas las restricciones —incluida la migratoria— permanecen vigentes. La única forma de recuperar la libertad plena, incluida la de cruzar fronteras, es cumplir con aquello que siempre debió ser una prioridad: el bienestar de quienes dependen de esa pensión.