Julio César Chávez, uno de los máximos referentes del boxeo mexicano, tuvo una mansión en Culiacán, Sinaloa, que quedó marcada por una etapa de excesos y adicciones. El propio boxeador relató que su casa se convirtió en un lugar de fiestas que podían durar varios días y al que describió como un burdel.
En uno de los episodios, el Gran Campeón Mexicano recordó las reuniones que organizaba en su casa. “Mi casa era un burdel, tenía amigos de toda clase: entraban y salían policías, militares, mujeres, actrices, narcotraficantes”, afirma.
Justamente, en la serie documental Chávez vs Chávez, en ViX, explicó que la propiedad tuvo un giro radical: pasó a funcionar como una clínica de rehabilitación contra las adicciones, un proyecto relacionado con su propia experiencia de recuperación.
¿Cómo es la mansión de Julio César Chávez en Sinaloa?
Una declaración del exboxeador permite situar la adquisición de la mansión aproximadamente en 1984. En una entrevista publicada por TVNotas el 15 de septiembre de 2014, Chávez aseguró sobre la propiedad: “Esta fue mi casa, la compré hace 30 años, pero aquí viví terribles excesos”.
En la entrevista identificó la residencia como una propiedad de unos 4,000 metros cuadrados ubicada en Culiacán, Sinaloa. Se ubica en la colonia Colinas de San Miguel, en la calle Cerro de La Campana, esquina con Cerro de las Siete Gotas.
La construcción tiene dos pisos, múltiples habitaciones y amplios corredores. Entre sus espacios destacan un patio con alberca techada y un sauna que Chávez utilizaba como parte de su preparación física.
Además, la propiedad cuenta con áreas recreativas y un gimnasio equipado con sacos de boxeo. También dispone de habitaciones y espacios comunes que fueron adaptados para el funcionamiento de la clínica de rehabilitación Baja del Sol.
La historia de excesos dentro de la mansión
La historia de la residencia volvió a cobrar relevancia con el de su serie documental que repasa el ascenso deportivo del Julio César Chávez, su éxito económico y los problemas personales que enfrentó fuera del ring.
Asimismo, agregó: “Ahí miraba el diablo cosas que nunca había visto en mi vida, o eran mis locuras... duraba dos o tres días sin dormir... Eran fiestas, encerronas, durábamos dos o tres días tomando, conviviendo... puras pend****s, la neta”.
La mansión de Chávez se convirtió en una clínica de rehabilitación
Tras atravesar su propio proceso de recuperación, Chávez decidió transformar la antigua casa en un centro de rehabilitación. La propiedad pasó a formar parte de Baja del Sol, el proyecto con el que el excampeón buscó ayudar a personas que enfrentan problemas de consumo de sustancias.
El mismo exboxeador informó en su cuenta de X que la clínica de Culiacán comenzó a recibir pacientes en junio de 2014. A su vez, explicó que decidió destinar su casa a ese propósito ante la necesidad de brindar ayuda a personas con adicciones.
Así, la mansión que el boxeador relacionó con sus años de excesos se convirtió en un espacio dedicado a la recuperación. Su historia refleja uno de los cambios más significativos de su vida fuera del deporte: transformar un lugar asociado con una etapa difícil en un centro de apoyo para otras personas.