Édouard Arsenault tenía 66 años cuando comenzó un proyecto que terminaría convirtiéndose en una de las atracciones más particulares de la Isla del Príncipe Eduardo, en Canadá. El ex pescador y carpintero empezó en 1980 la construcción de lo que luego sería una casa, una taberna y una capilla, utilizando miles de botellas recicladas.
La idea surgió después de que su hija le enviara en 1979 una postal de un castillo de vidrio que había conocido durante un viaje a la isla de Vancouver, en Columbia Británica. Arsenault decidió intentar algo similar en Cap-Egmont, la comunidad donde había vivido durante gran parte de su vida.
Ese mismo verano reunió botellas en su comunidad, principalmente de un restaurante de la zona, salones de baile comunitarios, amigos, familiares y vecinos. Durante el invierno siguiente, pasó tiempo en el sótano de su casa limpiándolas y quitándoles las etiquetas mientras imaginaba cómo llevar adelante el proyecto.
Una casa, una taberna y una capilla: construcción comenzó cuando tenía 66 años
En la primavera de 1980, Arsenault empezó a levantar la primera estructura. Según la historia oficial de Bottle Houses and Gardens, inicialmente se trataba de un proyecto personal y no de una atracción turística.
Mientras la construcción avanzaba, comenzaron a llegar visitantes interesados en conocer el trabajo. Las personas que veían la obra lo alentaron a continuar y a convertirla en un atractivo para quienes visitaban la zona.
La primera Bottle House abrió al público en 1981. Con el paso de los años, el proyecto creció hasta convertirse en un conjunto de tres construcciones realizadas con botellas de diferentes formas, tamaños y colores.
Más de 25.000 botellas formaron tres construcciones
El conjunto se encuentra en Cap-Egmont, en la Isla del Príncipe Eduardo, y actualmente es conocido como Bottle Houses and Gardens.
El sitio oficial señala que Arsenault trabajó en el proyecto desde 1980 hasta la primavera de 1984, utilizando botellas para crear las estructuras.
Entre los elementos que explican la particularidad del lugar se encuentran:
- Más de 25.000 botellas recicladas utilizadas en las construcciones.
- Tres estructuras levantadas con botellas y cemento.
- Una iniciativa que comenzó como un proyecto personal de Arsenault.
- Una atracción que terminó vinculándose con el turismo y la comunidad de Cap-Egmont.
El legado de Édouard Arsenault
Édouard Arsenault nació en 1914 y fue pescador y carpintero. También trabajó en la construcción de embarcaciones y realizó distintos trabajos de construcción durante los períodos en los que no se dedicaba a la pesca.
Durante varios años vivió junto a su familia en el faro de Cap-Egmont, donde trabajó como último farero residente. El faro fue automatizado en 1957, después de lo cual la familia dejó la vivienda del faro.
Arsenault murió en 1984. Según contó su hija Réjeanne a Global News, su padre levantó las construcciones durante los últimos cuatro años de su vida.