Julio llegará con un panorama climático marcado por contrastes en México. Aunque la temporada de lluvias seguirá activa en buena parte del territorio, especialistas anticipan semanas con precipitaciones intensas intercaladas con lapsos más secos y temperaturas elevadas.
A este escenario se suma el ingreso recurrente de polvo del Sahara y los primeros efectos asociados al periodo conocido como canícula, una combinación que podría modificar el comportamiento habitual de las lluvias y generar condiciones más extremas en distintas entidades del país.
Alertan por tormentones intensos: qué estados serían los más afectados por lluvias y posibles inundaciones
Las proyecciones meteorológicas apuntan a que los acumulados más importantes de lluvia se concentrarían sobre regiones del centro, occidente y parte del norte del país. En estas zonas podrían registrarse tormentas frecuentes y episodios puntualmente intensos.
Entre los estados que aparecen con mayor probabilidad de recibir precipitaciones relevantes destacan Oaxaca, Guerrero, Morelos, Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Querétaro y Guanajuato. También figuran Michoacán, Jalisco, Colima y Nayarit dentro de las áreas con mayor vigilancia.
Hacia el noroeste y zonas de influencia del monzón mexicano también podrían presentarse acumulados importantes. Sinaloa, Durango, Sonora y Chihuahua aparecen dentro de los territorios con potencial de lluvias abundantes durante distintas etapas del mes.
Los especialistas advierten que, aunque el promedio mensual podría no ser extraordinario en todas las regiones, sí existe posibilidad de eventos de lluvia concentrados en pocos días, con riesgos de encharcamientos, inundaciones urbanas y crecidas locales.
Polvo del Sahara y canícula: por qué podrían cambiar el clima en México durante julio
Además de las lluvias, otro de los fenómenos que seguirá presente durante julio será el polvo del Sahara. Estas masas de aire seco y partículas finas cruzan cada verano el Atlántico y alcanzan distintas regiones del territorio mexicano.
Su presencia suele modificar temporalmente el comportamiento de las precipitaciones, ya que favorece ambientes más secos, limita parcialmente la formación de nubosidad y puede elevar la sensación térmica en algunas zonas.
Este escenario coincide con el posible inicio gradual de la canícula. Sin embargo, especialistas recuerdan que este periodo no tiene una fecha fija de comienzo ni significa automáticamente los 40 días más calurosos del año, como suele creerse. La interacción entre lluvias tropicales, calor estacional y pulsos de polvo africano podría provocar semanas con cambios rápidos entre tormentas intensas y días mucho más secos y calurosos.
Temperaturas extremas y un mes con alta variabilidad climática
Los modelos meteorológicos mantienen escenarios variables para el resto del mes. Mientras algunas regiones podrían registrar un ambiente más fresco por el efecto de las lluvias, otras enfrentarían calor persistente.
Las zonas del norte, noroeste, sureste y sectores cercanos a la frontera con Estados Unidos serían las más propensas a registrar temperaturas elevadas, con valores que en ciertos momentos podrían superar los 40 grados.
Por el contrario, el Altiplano y parte del centro del país tendrían momentos de alivio térmico gracias al incremento de nubosidad y precipitaciones frecuentes, aunque sin descartar jornadas cálidas entre sistemas de tormenta. Ante este panorama, los expertos recomiendan seguir las actualizaciones del pronóstico durante todo julio, ya que el comportamiento atmosférico mantiene un nivel importante de incertidumbre y podría cambiar conforme avance el mes.