

Faltan 24 días para el arranque del Mundial 2026, pero muchos aficionados llegarán antes al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), aunque no queda claro si llegarán a una terminal renovada o iniciarán su experiencia mundialista entre polvo de pegazulejo o escaleras eléctricas fuera de servicio.
En un recorrido hecho por El Cronista en la terminal aérea más grande del país y la principal puerta de entrada para el Mundial de Futbol, al menos toda la Terminal 1 del AICM ubicado en el corazón de la capital presenta obras en distintas fases de desarrollo.
Los montacargas interrumpen de manera intermitente el tránsito de los apurados pasajeros, para quienes esos momentos de retraso pueden representar la diferencia entre abordar y quedarse varados.
Los mostradores de las aerolíneas son prácticamente invisibles y hay que buscarlos entre cintas amarillas de precaución, con hombres y mujeres trabajando en la colocación de plafones, escaleras eléctricas detenidas, señalética inservible y confusa... los pasajeros se quejan de la condición actual del AICM.
“No sé para qué hicieron esto, no tiene sentido, y para unos partidos que va a haber”, comenta una pasajera mientras camina apresurada, con el característico ruido de la maleta de rueditas a toda velocidad.
La zona de abordaje está saturada, sin importar si el vuelo es en la madrugada, y algunos vuelos nacionales tienen que ser abordados con más tiempo de anticipación, porque no tienen salida en los gusanos del AICM y eso es para los pasajeros que no sufren por un vuelo sobrevendido.
Entre pitidos de montacargas, ruidos de cincelazos y nubes de polvo intermitentes, los pasajeros del aeropuerto capitalino sufren por una mala planeación y ejecución de la ‘manita de gato’ que los trabajadores del AICM dan a marchas forzadas y con el reloj en contra, para dar una cara amable a los visitantes que llegarán para el Mundial de Futbol, en un aeropuerto que probablemente no esté terminado para el 11 de junio.
Rumbo a Mérida
Para llegar al vuelo que conectaría con Mérida, en Yucatán, VivaAerobus no tiene gusano de ingreso, entonces es necesario subirse a un vehículo que lleva a los pasajeros pie de la aeronave, un tema complejo para quienes tienen problemas de movilidad física, pues es necesario subir escaleras.
El ascenso es más tardado que en los gusanos, porque hay que esperar dentro del autobús, abajo, y en las escaleras, algo que no rara vez sucede en terminales de primer mundo.
Ya en los asientos, los pasajeros esperaron más de media hora para que el avión se enfilara a la pista para levantar el vuelo.
Del otro lado del destino, el avión llegó sin contratiempos, el descenso fue a través de gusano y aunque hubo un ligero retraso a la hora de recoger las maletas, antes de pasar media hora, los pasajeros estaban listos para partir a sus hoteles a las puertas del Aeropuerto Internacional de Mérida.
Un verano inesperado
Crónicas de los aeropuertos de las ciudades sede, en Guadalajara y Monterrey, indican problemas de saturación y deficiencias a la entrada y salida, pero no al nivel del AICM.
Las autoridades federales estiman que a las distintas actividades en torno a los 13 partidos que se jugarán en México llegarán unos 5.5 millones de visitantes. La cifras no indican cuántos de esas personas llegarán por aire o si serán turistas domésticos. El hecho es que la infraestructura podría ser la peor enemiga de quienes quieran sentir el fervor de los partidos en suelo mexicano.
















