Viajar a Estados Unidos es uno de los deseos más comunes entre los mexicanos, pero también uno de los más malentendidos. El error más frecuente es creer que la vigencia de la visa equivale al tiempo permitido de estancia. No es así.
La visa B1/B2 puede tener una vigencia de hasta 10 años, pero ese plazo solo autoriza el intento de ingreso. La B1 aplica para viajes de negocios; la B2, para turismo, visitas familiares o tratamientos médicos. Ninguna de las dos determina cuántos días puedes quedarte.
Quién decide cuánto tiempo puedes permanecer
La decisión está en manos de los oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Al llegar a un aeropuerto o cruzar por tierra, el viajero pasa una entrevista obligatoria donde el oficial decide si ingresa al país y el periodo de estancia autorizado.
Durante esa entrevista pueden preguntar por el hospedaje, el motivo del viaje, el dinero disponible, vínculos familiares y planes concretos. El objetivo es confirmar que el viaje es temporal y que no hay intención de vivir o trabajar ilegalmente en el país.
En la mayoría de los casos se autorizan hasta 180 días, aunque también pueden otorgarse 30, 60 o 90 días. La fecha límite queda estampada en el pasaporte o en la Forma I-94, indispensable para quienes cruzan por tierra y permanecen más de 30 días.
Qué pasa si quieres quedarte más tiempo
Extender la estancia es posible, pero requiere tramitar el Formulario I-539 antes de que venza el plazo autorizado. Quedarse más días sin ese trámite aprobado puede derivar en negativa de entrada en futuros viajes o incluso en la cancelación de la visa.
Para evitar problemas al cruzar, conviene llevar reserva de vuelo de regreso, hospedaje confirmado, itinerarios turísticos, prueba de solvencia económica y comprobantes de empleo o estudio en México. Si el oficial sospecha intención de quedarse ilegalmente, puede negar la entrada aunque la visa esté vigente.