

"Tiembla todo". "Las lamparitas se mueven". "Nos están evacuando". Anoche, alrededor de las 20, los mensajes en las redes sociales empezaron a explotar: Buenos Aires acababa de sentir una réplica del fuerte terremoto que, apenas 5 minutos antes, había sacudido Chile.
El fuerte sismo, de magnitud 8,3 en la escala de Ritcher, tuvo su epicentro a unos 200 kilómetros al noroeste de Santiago de Chile, a una profundidad de 15,7 kilómetros y provocó varias réplicas. Al cierre de esta edición, todavía regía el alerta de tsunami no sólo para toda la costa chilena, sino también para las costas de Perú, Ecuador y Hawai, donde se esperaban olas gigantes.
La particularidad, según daban cuenta los medios locales, fue la duración del sacudón que se extendió por unos "largos" 5 minutos, y la fuerza de las cuatro réplicas que le siguieron, que superaron los 6 grados.
La ciudad chilena más afectada fue Illapel, a 280 kilómetros de Santiago, donde se confirmó un muerto, que quedó aplastado por la caída de un muro en un restaurante, y más de 15 heridos.
El susto de los chilenos se expresó en las redes sociales, donde los usuarios posteaban videos en vivo y en directo del fuerte temblor. El temor a que haya un nuevo "27/F" fue inevitable. Así se nombra al devastador terremoto del 27 de febrero de 2010, de 8,8 grados de magnitud, que dejó tras su paso casi 800 muertos y más de 500 heridos.
Ni bien ocurrió el temblor, la presidenta chilena Michelle Bachelet regresó a La Moneda para monitorear la situación, al tiempo que se especulaba al cierre de esta edición con un mensaje a la nación por candena nacional.
El de ayer fue el tercer terremoto más fuerte a nivel global en los últimos 10 años, precedido por el del 27/F. El más devastador fue el que registró Japón en 2011, de 9 grados, que fue seguido de un tsunami y dejó unos 16.000 muertos y 2.500 desaparecidos.
En Argentina, las réplicas del sismo chileno de anoche se sintieron en las provincias de Tucumán, Mendoza, Córdoba, Catamarca, La Rioja, San Juan y hasta en la Capital Federal y el conurbano bonaerense.
En Mendoza se ordenó por precaución el cierre del Aeropuerto Internacional, mientras que en Capital Federal edificios públicos, como la Biblioteca Nacional y las universidades, fueron evacuados. La misma medida se tomó en varios edificios privados altos, incluida la emblemática torre de Le Park de Palermo. Los pisos más altos fueron los que más sintieron el impacto del temblor.
De todas formas, al cierre de esta edición no se reportaban heridos ni daños materiales significativos.
Funcionarios de Defensa Civil de las provincias y ciudades argentinas que sintieron el temblor intentaban llevar tranquilidad a la población, al tiempos que recomendaban no utilizar ascensores, sino escaleras en edificios altos, y no entrar en pánico. Muchos ciudadanos abandonaban sus casas y edificos y se refugiaban en espacios abiertos, lejos de construcciones, como parques y plazas.
En varias provincias, durante largos minutos, las comunicaciones por celular y por telefonía fija quedaron interrumpidas por la saturación de las personas llamando a familiares y amigos, lo mismo que Internet.













