El Pentágono ordenó a unos 1.500 soldados que se preparen para un posible despliegue en Minnesota después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con invocar la Ley de Insurrección para frenar los disturbios en el estado, según informaron varios medios este domingo.
El mandatario aseguró que “si se ve obligado” aplicará uno de los poderes de emergencia más poderosos que le permite desplegar al Ejército en medio de tensiones por operativos migratorios en el distrito.
El estado está siendo testigo de varios días de protestas contra los agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) después de la muerte de una ciudadana estadounidense en Mineápolis tras recibir varios disparos por parte de un agente.
El episodio ocurrió a pocas cuadras del lugar donde, en mayo de 2020, un oficial de la policía de Minneapolis asesinó a George Floyd, un hecho que desencadenó protestas masivas en todo el país y marcó un punto de inflexión en el debate sobre violencia policial y rendición de cuentas en Estados Unidos.
Días más tarde, un hombre resultó herido tras recibir un tiro a manos de otro de los efectivos en la misma zona. Tras la amenaza del presidente, el Departamento de Defensa activó a dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada del Ejército, con base en Alaska, por si Trump decide aplicar la ley.
Varios funcionarios consideraron, en declaraciones a The Washington Post, que se trata de “una planificación prudente” y que no significa que efectivamente vayan a enviarlos al estado.
En los últimos días, las tensiones entre los agentes federales y los vecinos del estado han ido en aumento. El sábado, multitudes abrigadas protagonizaron tensos enfrentamientos con agentes federales de inmigración y una confrontación entre manifestantes anti-ICE y pro-ICE cerca del Ayuntamiento.
Los miembros del ICE lanzaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para disuadir las protestas mientras que los manifestantes utilizaron fuegos artificiales contra los efectivos.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, condenaron la presencia de los agentes federales desde que Trump decidió desplegarlos y denunciaron que la actuación de los agentes va más allá de un control migratorio. Frey aseguró que los agentes están tratando de provocar a los manifestantes para crear un pretexto con el que justificar el envío de tropas a la ciudad.
La última vez que se usó fue en 1992, bajo el mandato de George H.W. Bush (1989-1993) en California como respuesta a los disturbios civiles registrados en Los Ángeles tras la absolución de cuatro policías blancos acusados de golpear a un conductor afroamericano.
El gobernador Walz dio la orden a la Guardia Nacional del estado de Minnesota apoye a los efectivos locales. ”Estamos preparados y listos para responder. Por el momento, no estamos desplegados en las calles de la ciudad", explicó a la agencia EFE Andrea Tsuchiya, oficial de relaciones públicas de la Guardia Nacional de Minnesota.
Tensiones internas y externas para Trump
Las tensiones internas dentro de Estados Unidos se dan en paralelo a la intensificación de las amenazas de Trump contra Groenlandia, actitud que ya moviliza a la Unión Europea.
Es que el estadounidense pretende hacerse cargo de la isla, que hoy cuenta con un gobierno autónomo y forma parte de Dinamarca, para frenar la presunta amenaza china o rusa.
“Durante 20 años, la OTAN le ha dicho a Dinamarca que debe eliminar la amenaza rusa de Groenlandia. Lamentablemente, Dinamarca no ha sido capaz de hacerlo. Ha llegado el momento, y se hará”, afirmó al respecto Trump este lunes en su red social, Truth Social.