Cuba

Tras la salida de Castro, eligen a Díaz-Canel como nuevo líder del Partido Comunista

La 'vieja guardia' de la Revolución Cuba dio un paso atrás en la cúpula del partido, mientras el gobierno de Miguel Díaz-Canel trata de hacer reformas para salir de la crisis económica

A 62 años de la Revolución Cubana, el país oficializó ayer el fin de ciclo castrista con la asunción del presidente Miguel Díaz-Canel como primer secretario del Partido Comunista en relevo de Raúl Castro.

La transición también se tradujo en la salida de otros dirigentes claves de la 'vieja guardia' como José Ramón Machado Ventura (segundo secretario del partido), Ramiro Valdés (viceprimer ministro de gobierno) y Marino Murillo. El único funcionario histórico que se mantiene en el Buró Político es el ministro de Defensa, Álvaro López Miera.

Del otro lado, uno de los nuevos ascensos es el Brigadier General Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro y director del conglomerado de empresas militares GAESA que, entre otras cosas controla el turismo y el comercio minorista de la isla. Díaz-Canel lo considera su asesor económico, según le dijeron dos diplomáticos europeos al Financial Times.

Pero aunque el ascenso del presidente cubano en la organización del partido se pueda interpretar como un aval a la agenda de reformas que Díaz-Canel inició en enero pasado, es difícil esperar cambios sustanciales en el modelo cubano.

De hecho, el lema de este último congreso partidario fue "unidad y continuidad" y para que quede claro, el viernes Castro dijo que "Díaz-Canel no es fruto de la improvisación sino de la cuidadosa selección de un joven revolucionario". Por su lado, el presidente ratificó que "las decisiones estratégicas sobre el futuro de la nación" serán "consultadas" con Castro.

Sin embargo, la crisis económica -alimentada por las secuelas de larga data del bloqueo estadounidense y la pandemia que hundió el PBI un 11%, especialmente por la caída del turismo- presiona a la nueva dirigencia a hacer más cambios, en el contexto del desabastecimiento de productos básicos como alimentos y remedios.

En enero, el gobierno cubano unificó el peso cubano (CUP) el peso convertible (CUC) bajo un tipo de cambio a u$s 24, dando paso a la primera devaluación desde la Revolución Cubana. La medida derivó en un aumento de la inflación (especialmente de alimentos), impulsada también por la reducción de los subsidios y el aumento del precio de bienes y servicios, desde el transporte hasta la electricidad (que subió un 500%).

Las reformas, en le contexto de la crisis económica, han tenido un fuerte impacto en el poder adquisitivo de los cubanos.

Por otra parte, la retirada de Castro del partido no promete, a priori, generar repercusiones sustanciales en la relación con los Estados Unidos.

En marzo pasado la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que "un cambio en la política hacia Cuba no está actualmente entre las principales prioridades del presidente Biden". Y días atrás, Juan González, el principal asesor del demócrata para América latina, le dijo a CNN que el mandatario "no es Barack Obama en la política hacia Cuba".

"Quienes piensan que EE.UU. en este momento va a entrar a un dialogo de múltiples años con Cuba, yo creo que no entienden el momento político", aseguró González y dijo que "la opresión en contra de los cubanos es peor aún hoy que tal vez fue durante la administración Bush".

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