Una de las construcciones más emblemáticas para quienes recorren las rutas hacia el Everest desapareció después de un incendio que consumió sus instalaciones en Dingboche, Nepal. El hotel estaba situado a 4410 metros de altura y era una parada habitual para los expedicionarios que necesitaban prepararse antes de continuar hacia el campamento base de la montaña más alta del mundo.
El fuego comenzó en el sector de cocina y avanzó rápidamente por las diferentes dependencias del edificio. La estructura estaba construida principalmente con madera, un material utilizado en la región para proteger los interiores del frío extremo.
La situación se volvió todavía más complicada porque una tormenta había cubierto los alrededores con más de 60 centímetros de nieve, dejando a numerosos turistas sin posibilidades de continuar sus recorridos.
La explosión que habría provocado el incendio en el hotel
Las primeras hipótesis de las autoridades apuntan a un accidente con un recipiente de gas utilizado para preparar alimentos. El subjefe policial del distrito de Solukhumbu, Nabin Raja Budhathoki, indicó que una explosión podría haber iniciado el siniestro, aunque la confirmación dependerá de las pericias correspondientes. La presencia de varios cilindros almacenados en la cocina habría favorecido la propagación de las llamas y dificultado las maniobras para contenerlas.
Arjun Gurung, guía de montaña que se encontraba en otro alojamiento junto con su equipo, fue testigo de lo ocurrido. Según explicó a Everest Chronicle, las condiciones impidieron que quienes estaban cerca pudieran intervenir eficazmente: “No pudimos hacer nada más que mirar cómo se quemaba”. Pese a la destrucción total del edificio, no se registraron víctimas fatales ni heridos de gravedad. Los establecimientos vecinos tampoco fueron alcanzados por el fuego.
Las pérdidas que dejó el fuego en una parada histórica del Everest
El alojamiento pertenecía a Kul Bahadur Tamang y tenía una importancia especial para la actividad turística de Dingboche. Durante años recibió a viajeros y montañistas que necesitaban adaptarse progresivamente a la altura antes de afrontar sectores más exigentes de la expedición. Su desaparición representa una pérdida para la infraestructura que utilizan quienes recorren esa región del Himalaya.
A los daños materiales se suma el impacto económico para sus propietarios. En esa zona remota de Nepal, donde no hay entidades bancarias disponibles, muchos comerciantes conservan sus ahorros y ganancias dentro de sus propios establecimientos. Parte de ese dinero habría quedado atrapado entre los restos del inmueble. Gurung también recordó el valor sentimental del lugar y expresó su tristeza por la pérdida de un alojamiento que había acompañado numerosas expediciones: “Tenemos muchos buenos recuerdos de ese hotel. Fue doloroso verlo arder”.