ANÁLISIS

Lula prometió aprobar el tratado UE-Mercosur si gana la presidencia: qué tan cerca está de lograrlo y cuál es la postura argentina

En medio de su campaña, el candidato a presidente de Brasil prometió impulsar el acuerdo de libre comercio entre ambas regiones que incluye a la Argentina. El Cronista consultó con cuatro expertos sobre su viabilidad y cuántas posibilidades hay de que se concrete. Qué dicen las fuentes diplomáticas.

A pocos días de que se realice la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil (previstas para el 2 de octubre), el candidato presidencial Lula Inácio da Silva dijo que de ser electo buscará que el Mercosur firme el tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea dentro de seis meses.

Esta política tiene por objetivo acrecentar la cooperación, la coordinación política y sobre todo, incrementar el comercio birregional mediante la implementación de un régimen preferencial para el intercambio de bienes y servicios, que estaría acompañado por la llegada de inversiones para ambos continentes.

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La última encuesta publicada por Datafolha confirma el cambio de tendencia que están registrando las últimas mediciones en el país vecino: la intención de voto para quien ya fuera dos veces mandatario aumentó de 45% a 47%. Mientras que las preferencias por el actual jefe de Estado Jair Bolsonaro se mantienen en el ámbito del 33%.

De esta manera, las lecturas electorales de las últimas horas ya no se centran en la disputa de los dos principales contendientes, sino en la posibilidad de que Lula pueda ganar en un solo turno.

LA PROMESA DE LULA SOBRE EL ACUERDO UNIÓN EUROPEA-MERCOSUR

Lula le dijo a la emisora Canal Rural que Brasil necesitaba el acuerdo comercial y que debía exportar tanto como fuera posible, tanto en el sector de producción de granos como así también en la industria. "Si gano la elección, en los primeros seis meses nosotros vamos a concluir el acuerdo con la Unión Europea. Un acuerdo que tenga en cuenta la necesidad de Brasil de volver a industrializarse", señaló.

Desde que fue anunciado con bombos y platillos a mediados de 2019, diversos actores se opusieron a la implementación del TLC: tanto el sector agropecuario de diversos integrantes del bloque europeo como la industria del Mercosur, ambos sectores fuertemente subsidiados y que con las rebajas de aranceles perciben el acuerdo como un peligro para su sostenibilidad.

Lula da Silva en el Debate Presidencial de cara a las elecciones primarias en Brasil. (Carla Carniel/Reuters)

Consultado por El Cronista, el Doctor en Relaciones Internacionales e investigador de la Universidad Nacional de Rosario, Esteban Actis, consideró que si bien Lula posee una interlocución más fluida con la mesa europea, las banderas del empresariado industrialista que levanta no se condicen con el espíritu del acuerdo aprobado en 2019.

"Esa afirmación aleja aún más el acuerdo que se alcanzó en 2019, que fue producto de que Brasil dejó de lado los intereses defensivos que históricamente habían estado presentes y de que el sector del agro-business con intereses ofensivos fue a firmar ese acuerdo", añadió Actis.

Asimismo, agregó que la crítica a la globalización que emergió en los últimos años en Europa, y que se enmarca en la crisis económica que atraviesa hoy el bloque, aleja aún más las posibilidades de que prospere el acuerdo: "Hoy, guerra de Ucrania mediante, Europa está sumida en una crisis muy profunda en la que más allá de la retórica, América Latina no es una prioridad estratégica".

En el mismo sentido opina Javier Vadell, analista internacional y Doctor en Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de Campinas, quien enfatiza en que los obstáculos están en la Unión Europea: "Con la crisis que hay no van a renunciar a ningún subsidio. La prioridad es energética y el foco está en los productores de energía, debido a que se viene una inflación de dos dígitos".

"Imaginate si van a sacarle subsidios a los productores agropecuarios en este contexto. Explota todo. Y si la Unión Europea no es flexible en eso, ¿para qué quieren el acuerdo?", enfatizó.

Por su parte Marcelo Scaglione, subsecretario de Estado a cargo del acceso de Argentina a la OCDE (2016-2019) y especialista en política y desarrollo internacional, disiente y marca que "este acuerdo va más allá de las cuestiones económicas y comerciales y permite sumar a dos grandes bloques que coinciden en una misma visión sobre el mundo, si bien esta posibilitaría pegar un salto cualitativo en las economías de la región".

A su vez, añade que "la guerra provocada en Europa pone al mundo en una situación de penuria energética, de penuria alimentaria donde América Latina y el Mercosur son parte de la solución a los desafíos europeos".

La comitiva argentina al momento de confirmarse el acuerdo Unión Europea-Mercosur.

El Doctor en Ciencias Sociales y Políticas e investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, Andrés Malamud, hizo énfasis en que "Lula no va a enfrentarse con las organizaciones de la sociedad civil brasileña, que masivamente se oponen a un acuerdo que consideran reproductivo de las relaciones de poder norte-sur".

Según explicó, el acuerdo está lejos de estar consolidado debido a que "el pilar institucional y los capítulos de comercio jamás fueron integrados en un instrumento único, mucho menos armonizados jurídicamente ni traducidos a las otras 23 lenguas oficiales de la Unión Europea".

Así, el escenario más cercano en el que los ejecutivos puedan firmar el acuerdo, restando aun la instancia de ratificación del mismo, es en el segundo semestre de 2023: si gana Lula y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, revierte su rechazo a pesar de haber ganado. Por eso, advierte, la posición de Argentina es irrelevante.

LA postura ARGENTINA

El país apoya el acuerdo Mercosur-Unión Europea, siempre contemplando que resulte beneficioso para el bloque y que la decisión se adopte por consenso como sostiene la labor interna del Mercosur, aclararon a El Cronista fuentes diplomáticas.

Las próximas novedades sobre eventuales avances del tratado serán en la próxima cumbre entre la CELAC -en la cual Argentina tiene la Presidencia Pro Tempore- y la Unión Europea, a celebrarse el 27 de octubre

El encuentro tendría como objetivo el tratamiento de "banderas argentinas" como la ampliación de mercados, el aumento de la exportación y la generación de mayores niveles de cooperación.

Además, estas mismas fuentes añadieron que en la CELAC-UE se empezará a conversar sobre cómo afianzar el vínculo entre ambos bloques. Esto aunque el tratamiento del acuerdo implique una revisión más formal y legal, dado que requiere la aprobación de los congresos de los países firmantes.

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