Se cumple un mes de la ofensiva a gran escala que EE.UU. e Israel lanzaron contra objetivos en todo Irán. El ataque, que apuntó contra la infraestructura militar y sitios vinculados al programa nuclear iraní, pero que también asesinó a la cúpula del poder de la república islámica, marcó una escalada sin precedentes en décadas de tensión.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar: en los días siguientes lanzó oleadas de misiles balísticos y drones contra objetivos en Israel y en el Golfo Pérsico.
El enfrentamiento bélico dejó un saldo devastador para Irán con miles de muertos, millones de desplazados y la destrucción de decenas de instalaciones civiles.
Las autoridades iraníes no actualizan el número oficial de víctimas mortales desde el 5 de marzo, cuando situaron los fallecidos en 1230. Desde entonces, el silencio oficial contrasta con las cifras difundidas por organizaciones independientes, que apuntan a un balance mucho más elevado.
Según la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, en los primeros 24 días de guerra fallecieron al menos 3268 personas, entre ellas 1443 civiles.
A continuación, un recorrido por los principales hitos que marcaron el primer mes de la guerra en Medio Oriente.
La muerte de Alí Jamenei
Durante 37 años, Alí Jamenei fue la voz, el puño de hierro y el guardián de la fe de la República Islámica de Irán. El 28 de febrero de 2026, el ataque de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní terminó con su vida.
Ese día, el presidente estadounidense Donald Trump autorizó la Operación Furia Épica en coordinación con Israel. Al menos 30 bombas habrían caído sobre el complejo donde el líder iraní estaba reunido con toda su cúpula.
“Jameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto. Esto no es solo justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes americanos y personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jameneí y su banda de matones sedientos de sangre”, destacó Trump en redes sociales.
En respuesta, Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones a países vecinos y cierra al tráfico el estrecho de Ormuz, ruta marítima clave por la que pasa una quinta parte del petróleo y gas mundial.
Más de 40 líderes iraníes abatidos
Además del ayatolá Ali Jamenei, los bombardeos también causaron la muerte de otras figuras clave. Entre otros, perdieron la vida el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Abdolrahim Mousavi, el jefe de la oficina militar del líder supremo, Mohammad Shirazi y el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh.
En total, el Ejército de Israel informó que en los ataques del 28 de febrero murieron más de 40 altos mandos del régimen iraní. Más tarde, el presidente Trump indicó que fueron 48 los líderes -militares y políticos- muertos en los ataques conjuntos.
Con el transcurso del conflicto, la cúpula iraní sumó nuevas bajas por ataques selectivos, incluidos el Presidente del Parlamento y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y Ali Larijani, el Ministro de Inteligencia, Esmail Khatib.
Ataques de Irán a los países del Golfo
Cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su campaña militar conjunta contra Irán el 28 de febrero, Teherán avanzó contra Estados del Golfo aliados de Washington.
Desde entonces, Baréin, Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Omán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han sido todos objetivos. Además de atacar bases militares estadounidenses en la región, funcionarios del Golfo afirman que Irán golpeó infraestructuras civiles, incluidos aeropuertos, hoteles, zonas residenciales y, especialmente, instalaciones energéticas.
El bloqueo al estrecho de Ormuz
El bloqueo del estrecho de Ormuz es, en la práctica, la carta más poderosa que Irán tiene sobre la mesa. Por ese paso de apenas 33 km de ancho en su punto más estrecho circulan diariamente alrededor de 17 millones de barriles de petróleo, según datos de la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA).
Desde el 28 de febrero, Irán implementó el bloqueo efectivo del corredor marítimo por donde transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de crudo. La medida provocó una disparada inmediata en los precios internacionales del petróleo y generó alarma en economías dependientes del combustible, desde Europa hasta Asia.
Al respecto, Trump presionó a sus aliados para que envíen buques de guerra al estrecho. Apeló a China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido, advirtiendo que no olvidará a quienes no respondan al llamado. Al mismo tiempo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reconoció que algunos buques iraníes, indios y chinos ya están cruzando el estrecho, y que Washington “por ahora” lo considera aceptable.
El plan de paz de Trump y el rechazo de Irán
Esta semana hubo un nuevo intento de abrir un canal diplomático entre Estados Unidos e Irán. Según informes de The New York Times y Reuters, el gobierno estadounidense trasladó al régimen iraní una propuesta de 15 puntos para intentar poner fin al conflicto.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos de la administración de Donald Trump por construir una salida negociada, aunque no está claro si cuenta con el respaldo de Israel.
Asimismo, Trump anunció el lunes que pausará durante cinco días ataques contra centrales eléctricas iraníes, condicionando la decisión a que Irán desbloquee Ormuz y tras asegurar que mantuvo conversaciones “productivas” con la república islámica. Además, el martes volvió a mostrarse confiado en que ambas partes podrían alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra.
Sin embargo, representantes de la República Islámica negaron que existan contactos directos y aseguraron que es Estados Unidos quien ha buscado acercarse. Además, lanzaron su propia contrapropuesta, en la que incluyó, entre otras cosas, la reivindicación de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz. Otras exigencias incluyen el cese de los asesinatos, garantías de que el conflicto no se reanudará y reparaciones por la guerra.
Guerra en Medio Oriente: qué puede pasar ahora
En diálogo con El Cronista, el especialista en negocios internacionales Marcelo Elizondo sostuvo que se trata de una disputa “difícil de terminar” porque los actores principales muestran una resistencia creciente a pagar el precio político que implica sostener la ofensiva a largo plazo.
Otro punto clave es la diferencia de objetivos entre Israel y la Casa Blanca: “Da la sensación de que Estados Unidos se conforma con reducir la capacidad militar de Irán y no ya con el cambio de régimen político. Creo que Israel apunta a más“.
“En este momento estamos un poco más cerca de la posibilidad de un acuerdo”, aseguró Elizondo y añadió: “Hay desgaste por parte de los dos, hay muchos costos políticos y en el caso de Estados Unidos están los costos políticos internos por la pérdida en la popularidad del presidente Trump y elecciones en noviembre para el Congreso, por lo que mi sensación es que no estamos lejos de una oportunidad para que esto termine“.