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Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela, anunció que enviará a la Asamblea Nacional un proyecto de ley de amnistía general para personas detenidas por motivos políticos desde 1999 hasta la actualidad, periodo que cubre los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Además, confirmó el el cierre del centro de detención conocido como El Helicoide, símbolo de represión y abuso bajo los gobiernos chavistas.

En un acto oficial realizado frente al Tribunal Supremo de Justicia, Rodríguez sostuvo que la iniciativa busca “favorecer la convivencia” en el país después de años de polarización, y llamó a evitar la violencia o la venganza en la nueva etapa de transición iniciada tras la captura de Maduro por parte de las tropas de Estados Unidos a principios de 2026.

“Quiero anunciar que hemos decidido impulsar una ley de amnistía general que cubra todo el periodo político de violencia política de 1999 al presente”, señaló Rodríguez en el acto del inicio del año judicial, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión.

La líder chavista encargó a la Comisión de Revolución Judicial y al Programa para la convivencia y la paz para que en las “próximas horas” presenten la ley ante la Asamblea Nacional, así como la “máxima colaboración” al cuerpo legislativo para su aprobación. “Que sea una ley que sirva para reparar las heridas que ha dejado la confrontación política, desde la violencia, desde el extremismo, que sirva para reencauzar la justicia en nuestro país y que sirva para reencauzar la convivencia entre los venezolanos”, añadió.

La líder chavista pidió a los presos políticos del país, incluyendo a aquellos que ya han recibido medidas de excarcelación, que “no se imponga la venganza, la revancha ni el odio”.

La amnistía no solo liberaría a los presos políticos -un relevamiento de la ONG Foro Penal registró 18.824 detenciones desde 2014- sino que podría borrar las causas penales en su contra, un paso jurídico más allá de las excarcelaciones parciales que se han producido en las últimas semanas. Fuente: EFESTR

Actualmente, según la ONG Foro Penal, hay 711 presos políticos, pero el Gobierno venezolano negaba que en el país hubiera personas detenidas por estos motivos y señalaba que los detenidos cometieron delitos, en su mayoría, relacionados al terrorismo.

La amnistía no solo liberaría a los presos políticos -un relevamiento de la ONG Foro Penal registró 18.824 detenciones desde 2014- sino que podría borrar las causas penales en su contra, un paso jurídico más allá de las excarcelaciones parciales que se han producido en las últimas semanas.

El anuncio se produce en el marco de un proceso de liberación observado y objetado por la comunidad internacional: mientras el Gobierno oficialista asegura haber dejado en libertad a más de 600 presos, organizaciones de derechos humanos advierten no solo que los efectivamente liberados rondan los 300, sino que también denuncias que muchas liberaciones todavía están sujetas a restricciones, como prohibiciones de salir del país o de hablar con la prensa.

La última vez que se promulgó una ley de amnistía en Venezuela fue en diciembre de 2007, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) perdonó a personas involucradas en el golpe de Estado en su contra en 2002.

Cierran El Helicoide, la cámara de tortura infernal más temida de Venezuela

En el marco del proceso de pacificación interna en Venezuela, la presidenta interina Delcy Rodríguez anunció también el cierre definitivo de El Helicoide, una cárcel tristemente célebre por ser centro de tortura y detención arbitraria. Según adelantó, se convertirá en un centro cultural y deportivo.

El edificio, llamado así por su forma en espiral, fue concebido bajo el dictador militar Marcos Pérez Jiménez, que buscó convertir los crecientes ingresos petroleros en proyectos emblemáticos de construcción e infraestructura.

“Representaba una idea de modernidad y progreso, donde básicamente se talló una montaña para dar lugar al edificio”, dijo un arquitecto venezolano que pidió no revelar su nombre por el clima de represión. “No hay una estructura comparable por su magnitud en el país”.

“La sola mención de El Helicoide genera miedo y terror”, dijo Alex Neve, integrante de la misión de verificación de hechos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre Venezuela. “Muchas zonas del complejo se convirtieron en espacios dedicados al castigo cruel y al sufrimiento indescriptible".Damián Fossi/Wikimedia Commons

Lisa Blackmore, coeditora de un libro sobre El Helicoide, explicó que fue planificado como “un centro comercial gigantesco que ofrecía acceso a bienes importados, cines, una bolera, un hotel y una exhibición del emergente poder industrial de Venezuela”.

Sin embargo, en las décadas posteriores al derrocamiento de Pérez Jiménez en 1958, la estructura quedó inconclusa: un entramado de rampas y túneles de concreto que dominaba el centro de Caracas mientras los barrios precarios se extendían a su alrededor.

Con un solo acceso para vehículos y el resto de las entradas sin terminar, era “ideal para convertirse en una fortaleza urbana”, señaló Blackmore. Las fuerzas de inteligencia se hicieron cargo del edificio a mediados de los años 80.

Durante los 14 años de presidencia de Hugo Chávez, quien lanzó la llamada Revolución Bolivariana tras asumir en 1999, El Helicoide se convirtió en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, creado en 2010 para reemplazar a los organismos de inteligencia del antiguo régimen.

Bajo el mandato de Maduro, que asumió la presidencia tras la muerte de Chávez por cáncer en 2013, el rol de El Helicoide como centro de detención se amplió, con cientos de presuntos disidentes encarcelados allí tras sucesivas olas de protestas nacionales contra el gobierno.

“La sola mención de El Helicoide genera miedo y terror”, dijo Alex Neve, integrante de la misión de verificación de hechos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre Venezuela. “Muchas zonas del complejo se convirtieron en espacios dedicados al castigo cruel y al sufrimiento indescriptible y algunos presos incluso fueron retenidos en las escaleras del edificio, donde se los obligaba a dormir sobre los escalones”.