Estallido social

Protestas en todo el país y una represión "al mejor estilo venezolano": la crisis de Colombia contada desde adentro

Desde Bogotá, el analista y corresponsal de conflictos armados Néstor Rosania compartió con El Cronista la lectura que hace sobre lo que ocurre en su país. "Para las calles, cada error del Gobierno cuesta muertos", declaró.

Al menos 26 muertos (la mayoría por disparos), más de 800 heridos, 379 desaparecidos y numerosas denuncias por violaciones de los derechos humanos es el saldo que dejó -hasta el viernes- la feroz represión policiaca y militar que se vive en diversas ciudades de Colombia desde hace más de una semana.

Lo que comenzó el último 28 de abril como una manifestación pacífica en rechazo a una reforma fiscal ya retirada, se convirtió en la protesta más grande contra el gobierno conservador del presidente Iván Duque, que llegó al poder en 2018 y que ya acumula tres protestas masivas.

Desde Bogotá y en diálogo con El Cronista, Néstor Rosania, investigador y corresponsal de conflictos armados, trazó los principales ejes sobre los cuales se produce el estallido social en su país, marcó los antecedentes del mismo y reflexionó acerca de las soluciones viables que existen frente a esta crisis.

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Para entender qué pasa en Colombia, según puntualizó, se deben tener en cuenta tres vertientes. Primero, el Gobierno pasó una reforma tributaria que afectaba principalmente a las clases medias y populares, lo que derivó en una "explosión social importante". "Las marchas siempre se dan en las grandes ciudades, fundamentalmente, pero en este caso hasta en el pueblito más lejano la gente marcha, porque les tocaron el bolsillo", resaltó el también analista de Seguridad y Defensa.

Segundo, comenzaron las protestas sociales con "tres categorías". La primera es una marcha civil de resistencia pacífica, constitucional, que es el 95% de los marchantes. La segunda, son estructuras de tribus urbanas -donde hay movimientos antifascistas, antiimperialistas, etcétera-, que son los que se enfrentan con la policía. Y la tercera, que no había aparecido antes, es la de muchas bandas que están de saqueo y pescan en medio de las marchas, describió.

El tercer punto, enumeró, es que a raíz de la manifestación, la policía nacional -con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD)- empezó a violar los protocolos en términos de uso y fuerza. "La policía usa armas de dotación y dispara hacia la multitud al mejor estilo venezolano de (Nicolás) Maduro -comparó Rosania, quien cubre la primera línea de los enfrentamientos-. Tanto miedo que nos metieron con que nos íbamos a parecer a Venezuela, hoy gracias a ellos estamos en Venezuela".

La gota que rebalsó el vaso: antecedentes del conflicto

"Esta marcha no es un caso aislado" en el país latinoamericano, aseveró el director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz. Según precisó, esto comenzó el 21 de noviembre de 2019 cuando los uniformados mataron a varias personas en Bogotá. "El tema es el mismo que ahora: la indignación nacional frente al abuso y exceso de la policía y violación de derechos humanos. En ese momento, con la pandemia, esto quedó parado pero la explosión social no aguantó más y la reforma hizo estallar todo ahora", relató.

Cabe resaltar que desde que asumió el mandatario conservador, enfrentó tres masivas protestas. "La policía se siente muy respaldada con el Gobierno; con la llegada de Duque, sintieron un salvoconducto para hacer lo que quieren. La respuesta del Presidente frente a los muertos y desaparecidos fue: ‘hay que respaldar y acompañar a las fuerzas militares y a la policía. Y si hay algún caso denuncien'. Pero nunca hubo un llamado de atención", subrayó.

En relación con las denuncias radicadas, desde violencia, abusos y violaciones sexuales hasta asesinatos, Rosania sostuvo que "Lo triste es que nunca se llega a una judicialización, no hay investigaciones. El Fiscal General de la Nación, el máximo representante de investigación criminal de la Justicia, es el mejor amigo de Iván Duque".

"Frente al tema de abusos de autoridad, la Fiscalía no investiga, no juzga. Francisco Barbosa está ahí para ser un instrumento que le sirva desde la Justicia, por si hay una persecución política y tapar los delitos de los militares y policías. Somos iguales a Venezuela en ese sentido", sentenció.

Cómo podría resolverSE esta CRISIS

El analista planteó dos posibles variables para terminar con el conflicto. La primera es "apagar el incendio", lo cual implica que no haya más muertos y que el Presidente establezca un diálogo social con la gente y con los representantes de los que están en la calle, directo de él y sin intermediarios.

Y por el otro lado, la segunda es llegar a una solución real que, básicamente, conlleva la creación de una agenda común. "Estamos hablando de la reforma tributaria y Duque dice: ‘bueno, vamos a hablar del sistema de vacunación'. ¿Y qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando? -cuestionó-. Él habla con el mismo, propone una agenda con el mismo y no habla con las calles. Para las calles, cada error del Gobierno cuesta muertos".

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Sobre este punto, se refirió al "problema" de que la agenda social del paro nacional sea "demasiado" larga y señaló que "hay gente que habla de temas que son importantes, pero que no son urgentes". En ese sentido planteó que habría que acotarla, reducirla y ponerla en términos pragmáticos. "Intentemos negociar ahora lo urgente, y si quieren en distintas fases vamos a negociar diferentes puntos. Pero no se puede negociar una agenda tan grande", remarcó.

A modo de cierre, Rosania sintetizó: "Hay que ceder de ambos lados. Del lado del Gobierno hablar y del lado del paro nacional ser realistas, acotar la agenda y sentarse a dialogar".

Sobre la reforma fiscal

El 15 de abril, el mandatario conservador informó la creación de la reforma que buscaba aumentar el IVA y subir los impuestos de la clase media. Frente a esto, decenas de manifestantes salieron a las calles en protesta de su promulgación. El Gobierno declaró rápidamente un toque de queda y ordenó salir a las fuerzas militares para dispersar a los civiles. La medida exacerbó aún más el enojo entre la población y fue entonces que decretaron un paro laboral.

El proyecto de reforma tributaria del presidente Duque aspiraba recaudar unos u$s 6300 millones entre 2022 y 2031 para rescatar la economía. En su peor desempeño en medio siglo, el Producto Interno Bruto (PIB) del país cayó 6,8% en 2020 y el desempleo escaló al 16,8% en marzo.

Casi la mitad de los 50 millones de habitantes está en la informalidad y la pobreza afecta al 42,5% de la población.



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Comentarios

  • O

    ocaregnato

    08/05/21

    Que gobierno incapaz. No saben y no quieren representar al pueblo que los Votó y creyeron en ellos. Son un fiasco, peor que el gobierno de Venezuela

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