EFECTO CORONAVIRUS

Que la crisis la paguen los ricos, dicen los gobiernos

La pandemia aumentó los niveles de desigualdad en el mundo y a medida que se extiende, los gobiernos (con menos margen que en 2020), apuntan a nuevos impuestos para afrontar el impacto económico

Mientras los países atraviesan su segunda, tercera o incluso cuarta ola de Covid-19, con apenas el 10% de la población completamente inmunizada (especialmente en las naciones ricas) es poco realista esperar una salida rápida de la pandemia.

Desde el año pasado, los gobiernos salieron a inyectar dinero en la economía -según datos Banco Interamericano de Desarrollo, el promedio del gasto en ayudas fiscales de América latina fue de 8,5%- para contener la crisis, que ha dejado secuelas similares en los países: crecimiento de la deuda y del déficit fiscal, combinado con una caída de la actividad y la recaudación.

Con márgenes de maniobra cada vez más estrechos, muchos países están mirando reformas tributarias y aumento de impuestos, sobre todo a los más ricos, como una forma llenar las arcas públicas.

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La reforma tributaria que desató una ola de protestas en Colombia, buscaba aumentar la recaudación en 23,4 billones de pesos colombianos (u$s 6294 millones) equivalente al 2% del PBI.

Además de extender el IVA a nuevos bienes y servicios (como los alimentos básicos de la canasta familiar, la energía o el gas); pretendía ampliar el impuesto al patrimonio a quiénes tuvieran ingresos mayores a u$s 10.600 por mes o u$s 132.470 en el año; aumentar la tasa del impuesto a los dividendos del 10% al 15%; gravar pensiones; una sobretasa transitoria a las empresas y a los altos ingresos.

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Frente a las manifestaciones, el presidente Iván Duque aceptó no seguir con la tasa del 19% del IVA y no ampliar la base del impuesto a la renta, pero eso no fue suficiente y finalmente tuvo que retirar el proyecto.

Aunque el clima social sigue tenso, el gobierno insiste en la necesidad de una reforma tributaria para obtener más ingresos, mientras se esfuerza por mantener la calificación de grado de inversión del país. El nuevo ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, está trabajando en una reforma mucho menos ambiciosa (planea recaudar 14 billones de pesos colombianos o u$s 3709 millones) que espera tener aprobada para junio.

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Aunque Restrepo no descarta un "aporte adicional por parte de las personas naturales en renta", en entrevista con Reuters dijo que el proyecto contempla "una sobretasa temporal en renta para el sector empresarial; incorporar algún tema en relación al impuesto a los dividendos, temporalmente también el impuesto a patrimonios muy altos", dijo el ministro.

No es el único caso de la región. En Abril, los diputados chilenos dieron luz verde al ‘impuesto a los súper ricos' y a las ‘mega empresas' para financiar en parte la emergencia económica por la pandemia. El primero grava con una tasa de 2,5% a las personas físicas cuyo patrimonio neto (ya sea en Chile o en el exterior) exceda los u$s 22 millones; el segundo es un aumento transitorio de la tasa (que pasará del 27% al 30%) para todas las empresas cuyo promedio de ingresos brutos sea superior al 1.000.000 de UF (Unidad de Fomento) o u$s 42.000.000.

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Como la Argentina, a fines de 2020, Bolivia también aprobó un Impuesto a las Grandes Fortunas para unas 200 personas con patrimonios superiores a los 30 millones de bolivianos (unos u$s 4,3 millones). Se trata de un impuesto escalonado (con alícuotas que van del 1,4% al 2,4% dependiendo el patrimonio), anual y permanente. Hasta fines de Abril, el gobierno llevaba recaudados unos 235.258.097 de pesos bolivianos (u$s 34,4 millones), el doble de lo proyectado.

En los Estados Unidos, Joe Biden también le está apuntando al "1% más rico" del país. El presidente planea financiar los más de u$s 4 billones que costarán su Plan de Trabajos Americanos y para las Familias Americanas, con un aumento de impuesto sobre las empresas y los estadounidenses de mayores ingresos.

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Hasta ahora, el mandatario ha anunciado una suba de la tasa del impuesto sobre las sociedades (del 21% al 28%); de la tasa del impuesto a la renta (de 37% a 39,6%); un impuesto para las ganancias sobre capital (del 20% al 39,6% que sumado al 3,8% del Obamacare cerraría en 43,3%) para los que ganen más de u$s 1.000.000 al año; y también impulsa un impuesto mínimo global del 21% para las multinacionales.

Pero no sólo los gobiernos han impulsado medidas de este tipo. Un mes atrás, el FMI sugirió establecer una sobretasa temporal del impuesto sobre el patrimonio o sobre impuestos corporativos para las personas de altos ingresos o empresas que prosperaron durante la pandemia. Una suerte de aporte solidario en el contexto de la profundización de las desigualdades que generó la crisis del coronavirus.

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El FMI instó a las economías más avanzadas a considerar un aumento temporal del impuesto a las ganancias o un impuesto especial a las ganancias extraordinarias para las empresas que multiplicaron sus ingresos durante la pandemia.

"El impacto simbólico de este tipo de aporte es a veces muy importante... normalmente, se produce en circunstancias muy excepcionales en las que la solidaridad social juega un rol especialmente importante", le dijo Victor Gaspar, jefe de Asuntos Fiscales del FMI, al Financial Times.

Uruguay le sube los impuestos a los funcionarios

A diferencia de otros países de la región, Uruguay decidió reducir el déficit creado por la pandemia -u$s 900 millones o 6% del PBI- a través de una reestructuración "eficiente" del gasto.

"No contemplamos un aumento de los impuestos en este momento. El camino para la mejora fiscal es a través de una mayor eficiencia en el gasto estructural", le dijo la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, a Bloomberg, y agregó: "No se está cargando a la población la mejora fiscal".

Este año Uruguay apuesta a reducir el déficit fiscal de 6% a 4,3%, redirigiendo unos u$s 660 millones en gastos innecesarios al control de la pandemia.

Por otra parte, el país recientemente aprobó el Impuesto Emergencia Sanitaria 2 Covid-19, que grava los salarios de funcionarios públicos y jubilaciones de más de 120.00 pesos uruguayos (u$s 2700). El dinero será destinado al Fondo Solidario Covid, creado el año pasado. 

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