Para los demócratas, la primera elección sumó más desconfianza que certeza

Iowa, la primera interna, terminó en escándalo tras horas de demora para anunciar los resultados. El presidente Donald Trump aprovechó la situación para ironizar sobre el mal momento de los demócratas.

Iowa es una tradición política de corta data pero importante: de las últimas 11 internas presidenciales, el estado acertó el candidato demócrata en 7 ocasiones. De ahí que los demócratas fueran a las asambleas con la esperanza de empezar a definir quién será la mejor persona para pelearle la presidencia a Donald Trump y, en cambio, sólo consiguieron sumar caos a un escenario bastante incierto.

"El caucus de los demócratas es un desastre absoluto. No funciona nada, igual que como manejan el país (…) La única persona que pudo lograr una gran victoria en Iowa anoche es Trump" tuiteó, precisamente, Trump que ganó sus internas, aunque no competía contra rivales importantes.

Un día después del caucus, Iowa todavía no tenía resultados oficiales para presentar y se reavivaron los cuestionamientos sobre si un estado predominantemente blanco refleja adecuadamente a la población del país y, por lo tanto, si puede funcionar como primer test electoral. Y es que la primera fecha del calendario electoral marca tendencia para las siguientes votaciones: los candidatos con mal desempeño suelen, por ejemplo, tener más problemas para conseguir financiamiento para futuras campañas. Además, reflotó la polémica sobre si el sistema de caucus (al que también adhieren Nevada, Dakota del Norte y Wyoming) es políticamente viable para dirimir las internas.

Troy Prince, presidente del Partido Demócrata de Iowa, le atribuyó la demora a un "problema de codificación" con la aplicación para cargar los datos de la votación. Varias personas reportaron fallas de la app y optaron por el modo tradicional de contar los resultados por teléfono. Price confirmó que el partido envió voluntarios y personal de todo el estado para recuperar los resultados en papel y poder cotejarlos con los números preliminares.

Para llevar transparencia a un proceso electoral complejo y calmar los repetidos cuestionamientos sobre Iowa, los demócratas asumieron el desafío extra de contabilizar no uno sino tres resultados: los de la primera votación, de la votación final y de los delegados equivalentes.

Así, los candidatos tuvieron que romper forzosamente la tradición y viajaron a New Hampshire (que disputará sus primarias el próximo martes 11) sin poder festejar una victoria en Iowa, aunque trataron de revertir la situación y usar la incertidumbre a su favor.

"Creo que todos deberíamos estar decepcionados con la incapacidad del partido para llegar a tiempo con los resultados. Pero eso no significa que los votos que lleguen sean inexactos", analizó el senador Bernie Sanders quien, más allá del escándalo, afirmó que Iowa marcaba el principio del fin para Trump. Sanders le dijo a sus militantes que sus recuentos privados le daban una ventaja.

Joe Biden también dijo que "se sentía bien" respecto a su performance, aunque horas antes su equipo de campaña había planteado algunas dudas respecto a la transparencia del proceso de recuento de votos.

Elizabeth Warren se incluyó en la lista de ganadores junto a otros dos candidatos que no identificó. Su colega la senadora Amy Klobuchar fue la primera en llegar a New Hampshire y anunciar resultados positivos.

Por su parte, Pete Buttigieg dijo: "No conocemos todos los resultados, pero sabemos que para cuando todo esto haya terminado, Iowa, ustedes shockearon a toda la nación" y agregó: "Según todos los indicios, vamos a ir a New Hampshire victoriosos".

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