Mientras la pandemia arrasa Brasil, Bolsonaro busca afirmar su poder sin dos súper-ministros

Luego de que lo abandonara el famoso ex juez del Lava Jato y ministro de Justicia, Sergio Moro, el presidente hoy eligió a su sucesor, que no quería el cargo. 

Se deshizo de dos ministros en dos semanas, y no eran figuras secundarias: el de Salud y el de Justicia y Seguridad Pública. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sigue empeñado en demostrar que él es quien manda, aunque la pandemia esté arrasando con miles de vidas y el país sea el más impactado por el coronavirus en América latina: hasta hoy registra 4016 muertos y 58.509 infectados.

En todo caso, Bolsonaro tendrá que dirimir las consecuencias de sus disputas políticas ante la justicia, ya que se le abrieron dos nuevas grietas en su poder.

Por lo pronto, este fin de semana tres ex ministros de Salud denunciaron a Bolsonaro ante el Alto Comisionado para los DDHH de Naciones Unidas por su actuación frente a la pandemia y lo acusaron de causar un "potencial genocidio" por no seguir las recomendaciones de las autoruiidades sanitarias y de la OMS. Apenas unos días antes, el ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta abandonaba el cargo por diferencias sustanciales sobre el manejo de la pandemia.

Mientras que el fiscal general de Brasil, Augusto Aras, le pidió al Tribunal Supremo que abra una investigación contra el presidente tras las acusaciones de "injerencia política" en la policía realizadas por el exministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro,  quien renunció el viernes pasado por la destitución, para él injustificada, del director de la Policía Federal Mauricio Valeixo. 

De a uno por vez

Hoy, y pese a la resistencia de su nuevo favorito, Bolsonaro eligió al  secretario general de la presidencia, Jorge Oliveira, para sustituir a  Moro como ministro de Justicia. Fuentes de la Presidencia brasileña reconocieron que Oliveira no quería aceptar el cargo, pero Bolsonaro se lo encargó como una "misión", según Estadao. El actual secretario de Asuntos Estratégicos, el almirante Flávio Rocha, es el principal candidato a sustituir a Oliveira como jefe de la secretaría general de la presidencia.

Además Bolsonaro confirmará a Alexandre Ramagem, actual director general de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), como nuevo director de la Policía Federal en sustitución de Maurício Valeixo.

La sanidad pública

El sábado, los exministros de Salud de Brasil Alexandre Padilha, Arthur Chioro y Humberto Costa denunciaron a Bolsonaro ante el Alto Comisionado para los DDHH de la ONU por su actuación frente a la pandemia, diciendo que violó los derechos a la salud y a la vida, y lo acusaron de un "potencial genocidio" por no seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la Covid-19.

El presidente brasileño, que en un principio llegó a decir que el coronavirus era una "gripecita", se ha mostrado muy crítico con algunas de las autoridades estatales que desde un principio optaron por seguir las recomendaciones de la OMS, cerrando escuelas y lugares públicos y aconsejando la reclusión de sus ciudadanos en sus hogares.

En las últimas 24 horas, murieron 346 personas en Brasil por el Covid-19 y aunque hay casi 60.000 infectados, las autoridades sanitarias temen que la cifra sea sustancialmente mayor por la escasez de tests realizados hasta ahora. 

Tan sólo el sábado, se contagiaron 5514 personas, el número diario más alto desde el comienzo de la epidemia en el país. San Pablo concentra más de un tercio de los infectados, tras alcanzar 20.004 registros, con 1.667 muertes, 155 en las últimas 24 horas. 

Siguen Río de Janeiro, con 6.828 casos y 615 muertes, Ceará, con 5.412 casos y 310 muertes, y Pernambuco, con 4.507 registros y 381 muertes. Ceará y Pernambuco ya tienen sus sistemas de salud cerca del colapso con casi el 100% de las camas de la UCI ocupadas. Río de Janeiro tiene una ocupación del 94% y ya registra colas para vacantes en la UCI, según datos del Departamento de Salud.

Se decían aliados contra la corrupción

Moro había dicho que no tenía "ningún problema" en cambiar al director de la policía, si había una razón justificada como "un error grave" por parte de Valeixo. Al no constatar un error grave, apuntó que el motivo de la destitución sería que Valeixo quería investigar a diputados afines al presidente.

Como si la presidencia y la justicia fueran cuestión de  un "toma y daca", Bolsonaro este fin de semana le recordó a Moro cómo lo apoyó, con apariciones públicas juntos, cuando meses atrás se filtraron mensajes del caso Lava Jato que cuestionaban la imparcialidad del exjuez cuando propició la condena del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. 

pic.twitter.com/1MvxMBe4mu

— Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) April 25, 2020

"Las filtraciones de 'Lava Jato' comenzaron en junio de 2019. Fueron filtraciones sistemáticas de conversaciones con Sergio Moro con miembros de la Fiscalía. Buscaban anular procesos y acabar con la reputación del exjuez. En julio (los partidos) PT (de Lula) y el PDT pidieron prisión contra él. En septiembre llegaban al Tribunal Supremo. Bolsonaro en el desfile del día 7 hizo eso", tuiteó Bolsonaro el sábado.

 

 

 

 

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