Demócratas dicen que el discurso "racista" de Trump alienta masacres

Dos ataques con armas de fuego, que provocaron 29 muertos y más de 40 heridos, reavivaron el debate sobre la tenencia de armas y la condescendencia oficial hacia el supremacismo blanco.

Los dos ataques con armas de fuego que vivió Estados Unidos el fin de semana reavivaron las discusiones en el país acerca de los permisos de portación y los discursos de odio que sostiene el presidente Donald Trump.

En menos de 24 horas, dos tiradores provocaran 29 muertos y mas de 40 heridos. El primero en un centro comercial de El Paso, Texas y el segundo en Dayton, Ohio.

El primero de ellos, según Greg Allen, jefe de la policía de El Paso, en la frontera con México, se investiga como "un posible crimen de odio", pues un manifiesto atribuido al sospechoso que circula en internet denuncia una "invasión hispana de Texas".

El precandidato demócrata y excongresista, Beto ORourke, nacido en El Paso, acusó al presidente Donald Trump de incitar al odio cambiando "el carácter de este país" y llevándolo "a la violencia".

Trump escribió en Twitter que el primer tiroteo "fue un acto de cobardía" y que "no hay razones o excusas que justifiquen matar a personas inocentes".

El Paso cuenta con 680.000 habitantes, el 83% de los ellos es hispano, según datos de 2018. Durante el último lustro registró un promedio de 18 homicidios al año, una tasa de homicidios baja en comparación con otras ciudades de tamaño similar.

Varios aspirantes demócratas a la Casa Blanca en 2020 apuntaron al "racismo" y su condescendencia con el "supremacismo blanco" del presidente estadounidense, Donald Trump, como uno de las causas.

En tanto, el alcalde de South Bend (Indiana) y también aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Pete Buttigieg, cargó contra la retórica desde la Casa Blanca.

"El nacionalismo blanco es maléfico, y está inspirando a gente a cometer asesinatos, y está siendo condonado a los más altos niveles del Gobierno estadounidense", afirmó.

Poco después, precisó que "el presidente de EE.UU. está condonando el nacionalismo blanco" y aseguró que tiene "una responsabilidad para cortar el brote de raíz".

Por su parte, el senador Bernie Sanders, evitó culpar a Trump pero aseguró que "en todo el mundo se están preguntando qué ocurre en EEUU (...) para ver una vez tras otras horrores indescriptibles", por lo que pidió una "legislación sensata sobre control de armas".

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