LA EDITORIAL PLANETA CONFIRMÓ QUE TRASLADAR SU SEDE DE BARCELONA A MADRID

Cataluña declara la independencia pero la suspende para propiciar el diálogo

Puigdemont prefirió buscar una "solución acordada" a la crisis entre el gobierno catalán y el español antes que imponer la secesión de forma unilateral

En un discurso muy esperado, el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, afirmó que asume el "mandato del pueblo" para que "Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república", pero inmediatamente después propuso al Parlamento catalán "suspender los efectos de la declaración de independencia" para propiciar un diálogo con el gobierno español.

Puigdemont evitó así optar por la vía más directa a la independencia, en un intento de "desescalar la tensión" del creciente conflicto entre Barcelona y Madrid, cuyo máxima tensión fue el 1 de octubre cuando en el referéndum la Policía Nacional y la Guardia Civil reprimieron a miles de independentistas y dejaron casi 900 heridos. El resultado de la consulta arrojó una mayoría favorable a la secesión.

Aunque el líder catalán calificó su medida como un "gesto de generosidad y responsabilidad" con el que espera "abrir un tiempo de diálogo" durante las próximas semanas, y apuntar a una "solución acordada", no logró calmar los ánimos en Madrid, donde el Ejecutivo central planea anunciar hoy medidas para "restablecer el orden democrático" en Cataluña.

A primera hora se reunirá un Consejo de Ministros extraordinario, que abordará "los próximos pasos" a dar. Por la tarde el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, comparecerá en el parlamento.

Tras la sesión parlamentaria, los diputados del bloque independentista firmaron solemnemente un documento por medio del cual "se constituye la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social". Pero el texto no fue registrado en el Parlament por lo que sólo tiene carácter simbólico, y sin efectos jurídicos.

La vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, espetó: "Ni el señor Puigdemont ni nadie puede sacar conclusiones de una ley (del referéndum) que no existe, de un referéndum que no se ha producido y de una voluntad del pueblo de Cataluña de la que, una vez más, quieren apropiarse". Añadió que no puede haber una mediación.

En las inmediaciones del parlamento regional, donde se reunieron miles de militantes independentistas, los dichos de Puigdemont desencadenaron sentimientos encontrados, de euforia, decepción y cierta confusión. El líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sánchez, dijo que pese a la frustración de algunos militantes, la decisión de Puigdemont fue "muy difícil" y "responsable", porque "existía mucha presión internacional". Las instituciones europeas guardaron silencio. Desde el referéndum, salvo por criticar la violencia policial y llamar al "diálogo", los 28 cerraron filas con Madrid.

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