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Es argentino y estudia lo que casi nadie conoce del clima: por qué es clave para Argentina

Este investigador del Conicet, dedicado al estudio de la física de partículas y su acción en la ionósfera, es uno de los escasos especialistas en limatología espacial de América latina. ¿Cuál es la importancia de estos estudios?

Cuando cumplió 15 años, Sergio Dasso ya tenía en claro que iba a ser cuando fuera grande: bajo la influencia de autores clásicos de divulgación como Isaac Asimov y Carl Sagan consolidó su vocación por la física

Y logró su objetivo. Lo que no supo en aquel momento es que hoy -treinta y siete años más tarde- se convertiría en uno de los escasos especialistas de toda América latina que investiga una de las ramas más originales de esta ciencia: la meteorología del espacio

Actualmente, Dasso dirige el Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y es investigador principal del Conicet con tareas en el prestigioso Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE). 

Allí, con su grupo del IAFE, estudia, entre otros temas, la interacción de los rayos cósmicos con el entorno espacial terrestre y cómo eso puede ayudar a generar perturbaciones en el geoespacio que terminan influyendo en nuestra vida cotidiana. 

El camino profesional que siguió Dasso desde su amor juvenil por la física hasta su presente donde trabaja temas de climatología espacial y su influencia en la seguridad fue largo y complejo. 

"Cuando ya estaba terminando mi carrera universitaria me empecé a inclinar por la astrofísica. Pero me daba cuenta de que muchos de los temas que abarcaba esa especialidad eran en ocasiones demasiado abstractos para mi gusto".

Y explica que "aún hoy en ciertas áreas de la cosmología las posibilidades de tener resultados son más matemáticos que concretos. Por eso fui buscando hasta que encontré una disciplina que me permitía investigar física, ‘saliendo' del planeta, pero también con la posibilidad de llegar a resultados medibles y de hacer experimentos para probarlos. Y por eso me decanté por la física espacial". 

Así terminó estudiando temas que hoy se engloban en la ciencia del "space weather" o climatología espacial y que se relaciona con la física solar terrestre. 

Lo interesante es que esas temáticas no solo tienen su concreto costado experimental sino que -con el paso de los años- se fueron volviendo importantes en varios temas aplicados que van desde la seguridad aérea a la planificación energética, la confiabilidad de las comunicaciones y hasta con la productividad y las ganancias de muchas empresas multinacionales. 

Según contó Dasso, "específicamente en el nicho del clima espacial, en los últimos tiempos venimos profundizando el estudio de un grupo de estructuras transitorias o ‘grumos' que, de vez en cuando, se observan en el marco del viento solar y cómo eso influye en la actividad de los rayos cósmicos".

- ¿Cómo se observa la actividad de los rayos cósmicos?

Usamos detectores sofisticados. Algunos de esos, incluso, los armamos nosotros y mejoramos su diseño original, especialmente uno que, en 2019, instalamos en la base Marambio de la Antártida. 

En concreto con ellos estudiamos la actividad de los rayos cósmicos que provienen de distintos puntos de la galaxia, originados, por ejemplo, en la explosión de una supernova que puede estar ubicada a cientos o miles de años luz y que emite protones de alta energía.

Esos rayos, al llegar al Sistema Solar, interactúan con el medio magnetizado del viento solar emitido por el Sol y atraviesan el campo magnético terrestre y nuestra atmósfera.

En toda esa situación las partículas chocan, cambian y crean nuevas partículas que son las que finalmente impactan en nuestros detectores. De esa manera indirecta podemos estudiar distintos fenómenos, acciones y la actividad solar.

Dasso estudia la interacción de los rayos cósmicos con el entorno espacial terrestre y cómo eso puede ayudar a generar perturbaciones en el geoespacio que terminan influyendo en nuestra vida cotidiana.

 - Pero ese tema parece lejano y poco relacionado con nuestra vida cotidiana.

No, no es así. Al contrario, en los últimos años se está estudiando cada vez más como el clima espacial influye sobre nosotros y nuestras actividades. 

Por ejemplo desde 2019 se está analizando con mucho detalle cómo la actividad de las partículas energéticas y las tormentas solares que llegan a la atmósfera pueden influir -en forma directa- sobre la seguridad de la aeronavegación.

En concreto se sabe que cuando hay "tormentas solares", cuyos efectos tardan entre dos y tres días en llegar a la Tierra, en nuestra ionósfera (la alta atmósfera terrestre) se registra una perturbación violenta que la altera profundamente.

 - ¿Y entonces?

Es que para nosotros la ionósfera es esencial: nuestros sistemas de radio usan esa "capa" atmosférica para hacer  rebotar las ondas y así tener comunicación permanente desde las bases en tierra con aviones y barcos. 

O sea que si una tormenta solar altera la ionósfera de alguna parte del planeta podemos terminar con interferencias graves o, directamente, sin comunicación con un avión en vuelo. 

Esto, con la densidad actual de esa actividad, eleva el riesgo de accidentes. Y esas mismas perturbaciones pueden provocar fallas en los sistemas GPS y generar que un vehículo reciba un geoposicionamiento erróneo

En el caso de un avión o barco que lo esté usando para, por ejemplo, guiar un aterrizaje o entrada al puerto podría propiciar un accidente

También podría hacer que una máquina automatizada que usa el GPS para orientarse trabaje en un lugar incorrecto y se rompa. 

Y, por otra parte, se está estudiando la radiación de este tipo que puede recibir, a lo largo de años de trabajo, el personal de cabina. Para un pasajero son cifras no riesgosas, pero para un tripulante expuesto en forma cotidiana por mucho tiempo no sabemos si eso no aumenta sus probabilidades de sufrir enfermedades graves.

 - ¿Ya se está usando el pronóstico espacial para la seguridad del transporte?

Sí, ya hay organizaciones que emiten regularmente reportes meteorológicos operativos de este tipo y hay empresas aéreas que las utilizan. Pero no hay, todavía, organismos latinoamericanos que generen informes de "space weather".

De hecho, en América latina no tenemos grupos produciendo esa información en forma operativa y constante, aunque sí está disponible a través de organizaciones como Pecasus. 

Justamente con algunos colegas de la región estamos pensando cómo podríamos generar esos informes operativos, en forma regular y confiable, para así ayudar a mejorar la seguridad aérea en nuestros países. 

Se está estudiando la radiación de este tipo que puede recibir, a lo largo de años de trabajo, el personal de cabina.

 - ¿En qué otros rubros podría servir tener ese pronóstico?

En el transporte de energía. Se conocen las líneas de alta tensión que cruzan la Argentina, llevando, por ejemplo, energía eléctrica generada en las hidroel Salto Grande o El Chocón hasta las grandes ciudades donde se consume. 

Durante un evento solar extremo la mayor actividad electromagnética puede causar sobrecargas en los sistemas interconectados y provocar un golpe de alta tensión que daña los cables o genera incendios en los transformadores.

Eso, aparte del costo, puede causar apagones de varios días de duración. Y no es ficción: ya hay casos documentados de ese tipo en los Estados Unidos y Canadá. 

Si tuviéramos un buen pronóstico meteorológico espacial podrían programarse cortes preventivos para proteger el sistema eléctrico en los momentos de mayor riesgo de tormentas electromagnéticas. 



Esta nota fue publicada en la revista Infotechnology edición 274.

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