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En un contexto global donde la automatización y la inteligencia artificial redefinen los límites del mercado laboral, la necesidad de crear espacios que acompañen a las personas tanto en sus trayectorias académicas como en la actualización de conocimientos para sus oficios se hace cada vez más notoria.
Considerando esta situación, la Ciudad de Buenos Aires dio un paso estratégico en dirección a satisfacer las necesidades actuales del nuevo ecosistema laboral y de capacitación con la implementación del Centro de Simulación: un espacio de vanguardia con tecnología de punta, abierto a toda la comunidad y que es el primero del país en articular al Estado, los gremios y más de cincuenta empresas.
Ubicado en 25 de Mayo 444, en pleno microcentro porteño, este sitio no funciona como un aula tradicional, sino que en él se desarrolla un ecosistema inmersivo que integra más de diez laboratorios en los que se recrean entornos de trabajo de alta complejidad en un ambiente seguro. El objetivo principal del programa es poder mejorar las prácticas formativas en entornos simulados de estudiantes de secundaria que pasan por el sistema de formación profesional, los institutos técnicos superiores, como así también trabajadores y trabajadoras.
De esta manera, el centro, que está estratégicamente ubicado en el Distrito IA presentado este miércoles por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se posiciona como el puente necesario entre una educación teórico-práctica y las demandas de una economía del futuro, donde la capacidad de adaptación técnica y el desarrollo de habilidades blandas aparecen como herramientas fundamentales para garantizar la empleabilidad de las nuevas generaciones y las actuales frente a los desafíos del mercado laboral del mañana.

“El futuro del trabajo es hoy y necesitamos adaptarnos a lo que la industria requiere”, explica Gustavo Álvarez, director de la Agencia de Habilidades para el Futuro del Ministerio de Educación de la Ciudad, organismo a cargo del Centro de Simulación. Y suma: “Acá trabajamos no sólo en lo técnico, sino en formar un ciudadano integral con competencias digitales, financieras y habilidades blandas”.
El fin es que también sea un sitio de motivación, donde los estudiantes puedan adquirir habilidades prácticas, enfrentarse a desafíos reales y conocer las tecnologías incipientes. Todo de manera gratuita. “La tecnología de punta es muy cara, por eso la ponemos a disposición de forma simulada como una primera inducción, para luego realizar la práctica real en las empresas”, cuenta Álvarez sobre un aspecto importante para ellos como es la accesibilidad que garantiza el Centro.
Otro de los factores clave del tipo de enseñanza que se brinda en el lugar tiene que ver con el impacto social y humano que genera en la vida de quienes asisten. “Lo que a mí me gusta de estar acá es que hay un impacto total de esta capacitación en la trayectoria de las personas y que estamos mejorando su calidad de vida con una certificación real”, cuenta Santiago de la Barrera, coordinador del Laboratorio de Logística del Centro de Simulación.
Junto a otros profesionales, Santiago se encarga además de todo lo que implica el diseño curricular para este tipo de dinámica de enseñanza aprendizaje tripartita. “La novedad en la planificación fue la inserción de los simuladores, a partir de los cuales hicimos el diseño curricular y a partir de la práctica fuimos viendo y mejorando lo que sirvió o no sirvió de lo que uno diseñó”, dice el especialista. Y agrega: “En un aula un docente puede darle clases a 20 personas, pero cuando llegás a los simuladores, un instructor sólo puede coordinar hasta cuatro como mucho, por lo que cada laboratorio implica un diseño muy específico”.

El desafío de aprender haciendo
La incorporación de los laboratorios permite que los simuladores sean ese paso intermedio hacia las prácticas en el mundo real, lo que genera grandes ventajas en cuanto a la seguridad y a la calidad del trabajo futuro.
Al mismo tiempo, esta dinámica le aporta una actualización constante a la formación de los alumnos según los diferentes campos: robótica, construcción, finanzas, sustentabilidad, textil y logística, entre otros.
Un cambio de época en el plano laboral y formativo que ya es percibido por quienes asisten al Centro. Matías López Belsué es alumno y actualmente está realizando varios cursos. “Yo me desarrollo en el ámbito de la hospitalidad (hotelería, turismo, protocolo, ceremonial y eventos) hace ya 20 años. Busco tomar las distintas capacitaciones, tanto teóricas como prácticas, para mantener mis conocimientos frescos, estar actualizado y fortalecer la prevención en mi trabajo”, relata sobre su experiencia.
Sobre el nivel del trato y la capacidad de los profesores, Belsué suma: “Con cinco cursos ya realizados, tuve una relación súper enriquecedora y positiva con los docentes, son profesionales muy capacitados y tienen un gran espíritu de vocación para transmitir sus conocimientos”.

El desafío de enseñar haciendo
El Centro, a través de estas capacitaciones teórico-prácticas, acerca mucho a las personas al mundo real, especialmente a las jóvenes generaciones, al permitirles tener una idea más acabada de lo que es la coyuntura laboral.
Sin embargo, esa brecha entre las generaciones laboralmente activas y los cambios vertiginosos del mundo del trabajo existe. Y es muy palpable. Flavia Sarmiento es la Coordinadora del Laboratorio de Finanzas, el primero público de la Argentina, y detecta dos características constantes que se repiten en sus alumnos, sea cual sea la edad: la vergüenza y el miedo. “Al ser un laboratorio de finanzas, se encuentran con que nunca fueron educados en esa materia y es ahí donde aparecen esos dos sentimientos”, cuenta la docente, y afirma que “al trabajar con el simulador van perdiendo ese temor porque les provoca la sensación de un entorno seguro”.
Como docente en el Centro tuvo desde alumnos recién salidos de la secundaria hasta personas mayores de 60 años queriendo reinventarse. Lo mismo sucede con la multiplicidad de profesionales de diferentes rubros que se acercan a sus cursos.
En consonancia con esto, Martín Haupt, coordinador del Laboratorio de Sustentabilidad, habla sobre la importancia tanto de su materia como de otras, no sólo por su relevancia en el mercado laboral actual y del futuro, sino también por la transversalidad multisectorial de sus contenidos: “Nosotros ponemos a disposición microexperiencias que vinculen los grandes desafíos ambientales de la humanidad con prácticas transferibles a distintas profesiones”, resume.
Esto lo logran a partir de un simulador estadounidense de última generación desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), llamado En-ROADS, un modelo para brindar diferentes herramientas según el rubro y para convencer a los estudiantes de que son capaces de desarrollar sus estrategias para combatir el cambio climático a través de acciones concretas.

Un modelo único en el país
El trabajo tripartito entre Estado, empresas y gremios en el ámbito de la educación para el trabajo a partir de simuladores es el gran distintivo. El diseño del perfil, el relevamiento y el diseño curricular, todo eso se hace entre el Ministerio de Educación porteño, los sindicatos y las cámaras correspondientes.
Incluso, lo particular de este modelo es que las empresas que participan en la capacitación son las que después están pidiendo los datos de las personas para entrevistarlas y poder darles un trabajo. Actualmente, el Centro de Simulación de la Agencia de Habilidades para el Futuro tiene acuerdos con 53 empresas.
De cara al futuro
Durante el 2025 pasaron más de 15.000 estudiantes y más de 5.000 adultos. El objetivo de este año es duplicar ese número con una oferta académica en tres turnos (mañana, tarde y noche) durante todo el año y aumentar la cantidad de universidades dentro del convenio, que actualmente es de 18.
Desde el espacio aseguran que además van a inaugurar un segundo centro de simulación en el que está contemplada la incorporación de laboratorios de aeronáutica, automovilismo y soldadura. También están avanzando en el rubro de industrias creativas con laboratorios de creadores digitales y streaming.
Para inscribirse hay que ingresar a la web del Centro de Simulación (https://centrodesimulacion.bue.edu.ar) donde encontrarán la oferta de cursos y toda la información necesaria para participar.














