La posibilidad de mudarse y sostener un hogar propio se volvió cada vez más compleja para los jóvenes en la Argentina. Entre alquileres, alimentos, transporte y salud, el costo mínimo para cubrir los gastos básicos supera ampliamente los ingresos promedio.
De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Focus Market, una persona joven necesita actualmente alrededor de $ 2.085.853 mensuales para afrontar los gastos esenciales y mantener un nivel de vida básico sin depender del apoyo familiar.
El alquiler, el gasto que más pesa en el presupuesto
El acceso a la vivienda es el principal obstáculo para quienes buscan independizarse. Según el relevamiento, alquilar un monoambiente demanda cerca de $ 550.000 mensuales, a lo que se agregan $ 212.000 de expensas y aproximadamente $ 104.320 en servicios básicos como electricidad, gas y agua.
De esta manera, solo el costo de mantener la vivienda ronda los $ 912.000 por mes, incluso antes de considerar otros gastos cotidianos. A esto se suma la barrera inicial del contrato de alquiler: si se distribuye el valor del depósito a lo largo del tiempo, representa unos $ 45.833 adicionales mensuales.
Más allá de la vivienda, los gastos de subsistencia también representan una carga significativa. La canasta de alimentos y productos de limpieza para una persona sola se ubica en $ 466.299 mensuales, según el estudio.
En materia de salud, una cobertura médica básica alcanza los $ 238.377, mientras que el gasto promedio en medicamentos ronda los $ 12.358, siempre que no se trate de tratamientos prolongados o enfermedades crónicas.
Otros costos indispensables para el día a día también impactan en el presupuesto. El transporte insume alrededor de $ 143.123, mientras que los servicios de conectividad, internet, telefonía móvil y plataformas de entretenimiento, suman cerca de $ 113.658 mensuales.
La brecha entre ingresos y costo de vida
Este nivel de gasto explica por qué muchos jóvenes postergan el proyecto de mudarse solos. El informe señala que el 38,3% de los argentinos de entre 25 y 35 años, lo que equivale a cerca de 1,8 millones de personas, continúa viviendo en el hogar familiar.
La razón principal es la distancia entre ingresos y costo de vida. Mientras que el presupuesto mínimo para sostenerse supera los $ 2.000.000, el salario promedio neto del sector privado formal alcanzó en diciembre pasado $ 1.600.263, es decir, casi $ 500.000 menos de lo necesario para cubrir esos gastos.
Para Damián Di Pace, director de Focus Market, esta situación se explica porque los ingresos no lograron acompañar el fuerte aumento que registraron los alquileres y los servicios en los últimos años.
En este contexto, la permanencia en el hogar familiar no responde tanto a una decisión cultural como a una estrategia económica frente a los costos crecientes y la inestabilidad del mercado laboral.