

- Un hallazgo planetario reescribe la ciencia: encontraron una cueva volcánica en Venus, el planeta muerto según los geólogos
- ¿Por qué la cueva volcánica descubierta en Venus sería la más grande del sistema solar?
- ¿Cómo se formó la cueva volcánica que descubrieron en Venus?
- ¿Puede haber más cuevas volcánicas en Venus sin descubrir?
Venus es el planeta gemelo de la Tierra en términos geológicos. Y el más caliente del sistema solar. Nuestro vecino más cercano en el cosmos está a 38 millones de kilómetros y su superficie alcanza nada menos que los 465 grados.
Nubes de ácido sulfúrico envuelven a Venus sin descanso. Nada parece poder existir en ese infierno de la galaxia. Y sin embargo, la ciencia acaba de encontrar algo extraordinario escondido en sus entrañas.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Trento, en Italia, confirmó un hallazgo que nadie esperaba y revolucionó a varios campos de la ciencia, no solo la astronomía.
Financiado por la Agencia Espacial Italiana, el descubrimiento sacude los fundamentos de la geología planetaria. Y reescribe lo que creíamos saber sobre nuestro planeta más próximo.
Un hallazgo planetario reescribe la ciencia: encontraron una cueva volcánica en Venus, el planeta muerto según los geólogos
Durante décadas, Venus fue considerado geológicamente muerto. Eso explica la escasez de misiones de investigación —solo un puñado en toda la historia de la exploración espacial, contra decenas enviadas a Marte— que lo han mantenido como el gran desconocido del sistema solar.
Ahora, un estudio publicado en la revista Nature Communications el pasado 9 de febrero de 2026 reveló la existencia de la primera cueva volcánica descubierta en Venus.
Y no solo eso: se trata del tubo de lava más grande jamás confirmado en el sistema solar. Con casi un kilómetro de diámetro, un techo de 150 metros de espesor y una profundidad mínima de 375 metros.

¿Por qué la cueva volcánica descubierta en Venus sería la más grande del sistema solar?
La estructura se encuentra en la ladera occidental de Nyx Mons, un volcán en escudo de 362 kilómetros de diámetro. Los científicos detectaron un pozo en la superficie: la señal inconfundible de un techo colapsado. Debajo, un túnel hueco formado por lava solidificada. Y allí, la cueva volcánica en Venus que es récord en el sistema solar
En Venus, las cuevas volcánicas son especialmente difíciles de detectar. El planeta está cubierto por espesas nubes de ácido sulfúrico que bloquean la visión directa de la superficie. Ninguna cámara óptica puede atravesar ese velo permanente.
Las misiones científicas solo disponen de una herramienta: el radar. Y fue justamente la vieja sonda Magallanes de la NASA la que guardaba la clave de este descubrimiento.

Los datos fueron recolectados entre 1990 y 1992. Llevaban más de 30 años dormidos en los archivos. El equipo italiano, liderado por Lorenzo Bruzzone, Leonardo Carrer y Elena Diana, los releyó con técnicas modernas de procesamiento de señales. Lo que antes era ruido se convirtió en evidencia. Una cavidad subterránea vacía, real y medible.
La reflexión asimétrica del radar sobre el pozo bautizado como “A” indica la presencia de un vacío horizontal que se extiende bajo la superficie. No es una grieta. No es un derrumbe superficial. Es la entrada a un mundo subterráneo.
Y todo indica que ese mundo es vasto: las estimaciones sugieren que el sistema completo podría extenderse hasta 45 kilómetros bajo la corteza venusiana.
¿Cómo se formó la cueva volcánica que descubrieron en Venus?
La lava fluye a alta velocidad por la superficie. La capa exterior se enfría y se solidifica. El material fundido sigue corriendo por debajo, como agua bajo el hielo. Cuando ese flujo se detiene, deja atrás un túnel vacío. En la Tierra también existen. La Cueva de los Verdes, en Lanzarote, es una de las más conocidas. En Venus, el mismo proceso opera a una escala radicalmente distinta.

Las condiciones físicas de Venus ayudan a explicar esa diferencia de escala. Una gravedad inferior a la de la Tierra y una atmósfera extremadamente densa favorecen la rápida formación de una corteza sólida sobre la lava.
Eso permite que el material fundido fluya por debajo durante más tiempo. El resultado son conductos más anchos, más altos y más estables que cualquier equivalente terrestre.
¿Puede haber más cuevas volcánicas en Venus sin descubrir?
Hasta este hallazgo, la existencia de tubos de lava en Venus era una conjetura razonable pero indemostrable. Ahora es un hecho científico confirmado. Y abre una pregunta más inquietante: si hay uno, ¿cuántos más puede haber?
La tecnología de los 90 simplemente no era suficiente para ver lo que estaba ahí. El subsuelo de Venus podría estar mucho más “vivo” de lo que nadie imaginó.
El hallazgo llega en un momento clave para la exploración del planeta vecino. Dos misiones ya están en agenda: EnVision, de la Agencia Espacial Europea, y VERITAS, de la NASA. Ambas incorporan radares de alta resolución.

Ambas tendrán “un radar orbital capaz de penetrar hasta unos cientos de metros en el subsuelo de Venus”. Lo que viene nadie puede imaginarlo. Pero hay una certeza: el mapa subterráneo de Venus está por empezar a reescribirse.
Venus, el gemelo geológico de la Tierra, el planeta que pudo haber tenido océanos y vida hace miles de millones de años, tiene un subsuelo con secretos más grandes todavía por descubrir.
La sonda Magallanes apagó sus motores hace tres décadas. Pero lo que registró sigue hablando. Y acaba de decir algo que nadie esperaba escuchar.
















