

Hay un truco que muchos asadores conocen y que puede resultar extraño para quienes nunca lo probaron: tirar sal gruesa directamente sobre las brasas antes de poner la carne.
Aunque a simple vista parece un paso innecesario, esta práctica tiene una explicación y puede ayudar a controlar mejor el fuego durante el asado.
La sal gruesa no se utiliza en este caso para condimentar la carne, sino como un recurso para moderar algunos efectos de las brasas y facilitar el manejo de la parrilla.
Por eso, quienes tienen experiencia haciendo asados suelen incorporarla cuando buscan evitar que el fuego se vuelva demasiado agresivo.
¿Para qué sirve tirar sal gruesa sobre las brasas?
La principal razón por la que se utiliza sal gruesa sobre las brasas es que puede ayudar a disminuir momentáneamente la intensidad de las llamas cuando la grasa que cae de la carne genera llamaradas.
Al colocar una pequeña cantidad sobre las brasas, contribuye a controlar esas llamas superficiales y permite que el asador tenga unos minutos más de margen para acomodar la carne o mover las brasas. Esto resulta especialmente útil cuando se cocinan cortes de carne con bastante grasa.
Sin embargo, no reemplaza el manejo correcto del fuego. Si las llamas son muy fuertes, lo recomendable es retirar o distribuir las brasas y mover la carne hacia una zona de menor temperatura.

¿Por qué algunos asadores recomiendan este truco?
La costumbre se relaciona principalmente con controlar el fuego sin apagar completamente las brasas. Cuando la grasa cae sobre el carbón encendido, puede producir llamaradas que queman la superficie de la carne y generan un exceso de humo.
La sal gruesa permite intervenir rápidamente sin necesidad de echar grandes cantidades de agua, algo que puede enfriar las brasas, producir vapor y dispersar cenizas sobre la comida.
Por eso, para algunos asadores funciona como un recurso sencillo para esos momentos en los que la parrilla empieza a levantar demasiada llama. La clave está en usar poca cantidad y no confundir el truco casero con una técnica para encender o mantener las brasas.
Cómo usar la sal gruesa en la parrilla
Si las brasas ya están encendidas y aparecen llamas por la grasa que cae de la carne, se puede esparcir una pequeña cantidad de sal gruesa directamente sobre la zona que está generando el fuego.
Después, conviene observar cómo responde la parrilla y, si las llamas continúan, mover las brasas o retirar temporalmente la carne de ese sector. La sal debe utilizarse como una ayuda puntual para controlar el fuego, no como sustituto de una buena distribución de las brasas.











