

Un tramo ferroviario que durante décadas permaneció fuera de servicio podría volver a tener protagonismo en Santa Cruz. La provincia comenzó a trabajar en la recuperación del ramal que une Jaramillo y Fitz Roy, un recorrido de 19 kilómetros que forma parte de una de las trazas ferroviarias más importantes de la historia del norte santacruceño.
El objetivo va más allá de volver a poner los rieles en condiciones. El proyecto apunta a recuperar parte del patrimonio ferroviario, generar una nueva propuesta turística y favorecer actividades productivas y laborales vinculadas con las localidades de la zona.
La iniciativa representa además un nuevo intento por recuperar una infraestructura que durante décadas permitió conectar poblaciones alejadas y transportar pasajeros y producción en una región marcada por las grandes distancias.
Cómo será la recuperación del ramal Jaramillo-Fitz Roy
La primera fase del proyecto contempla una inversión de $497 millones destinada a realizar un relevamiento de la traza, evaluar el estado de la infraestructura y avanzar con su acondicionamiento.
Uno de los objetivos iniciales será recuperar el histórico vagón comedor P-111, considerado una pieza de valor dentro del patrimonio ferroviario de Santa Cruz.
Los trabajos estarán coordinados entre la Subsecretaría de Transporte, Yacimientos Carboníferos Río Turbio y organismos vinculados al turismo provincial. Los equipos técnicos deberán determinar las condiciones actuales de las vías, estaciones y demás elementos que forman parte del recorrido.
Como parte de las primeras tareas se realizó una prueba con un vehículo bivial, un rodado preparado para circular tanto por caminos como sobre vías ferroviarias. El operativo permitió realizar una primera evaluación del trazado, que permanece sin circulación operativa desde 1978.

Un ferrocarril que buscaba atravesar toda la Patagonia
Para entender la importancia de este ramal hay que remontarse a comienzos del siglo XX. En 1908, la sanción de la Ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales impulsó la creación de una red ferroviaria destinada a mejorar las comunicaciones y promover el desarrollo de diferentes zonas de la Patagonia.
Uno de los proyectos más ambiciosos de aquella época buscaba conectar Puerto Deseado con la región cordillerana, con la intención de extender la línea hasta el lago Nahuel Huapi.
La construcción comenzó en mayo de 1909 bajo la dirección del ingeniero Juan A. Briano. Buena parte de los materiales necesarios para levantar la infraestructura llegaba por barco hasta Puerto Deseado y luego debía ser trasladada hacia el interior.
La obra permitió construir estaciones, talleres y puentes a medida que avanzaba la línea. Finalmente, el ferrocarril alcanzó Las Heras y llegó a extenderse durante aproximadamente 283 kilómetros.
Sin embargo, el proyecto original nunca llegó a completarse. Las dificultades económicas, la falta de financiamiento y el contexto internacional marcado por la Primera Guerra Mundial terminaron frenando la expansión del trazado hacia la cordillera.
El papel del tren en el crecimiento de Santa Cruz
El ferrocarril cumplió durante décadas una función fundamental para las comunidades ubicadas en el interior santacruceño.
Por sus vías circularon pasajeros, encomiendas, ganado y diferentes tipos de mercaderías, mientras que las estaciones se convirtieron en puntos de referencia alrededor de los cuales crecieron comercios y poblaciones.
En una provincia caracterizada por las largas distancias, el tren permitía conectar a los habitantes de las localidades interiores con Puerto Deseado y facilitaba el traslado de la producción ganadera hacia otros puntos.
Ese ciclo llegó a su fin el 15 de enero de 1978, cuando el ramal fue clausurado durante la última dictadura militar.
Desde entonces, las vías quedaron sin circulación ferroviaria regular y diferentes sectores de la antigua infraestructura comenzaron a deteriorarse con el paso del tiempo.

Qué lugares turísticos se podrían visitar
La zona cuenta con distintos atractivos naturales e históricos que podrían integrarse a la futura propuesta.
Entre ellos se encuentra la bahía Mazaredo, además del Museo Temático de la Era del Hielo y el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo, donde se preservan restos de antiguos bosques de araucarias.
La posibilidad de recorrer parte de la antigua traza ferroviaria permitiría sumar una experiencia diferente para quienes visiten el norte de Santa Cruz, combinando el paisaje de la estepa con la historia de las comunidades que crecieron alrededor del ferrocarril.
A su vez, la iniciativa podría generar actividad económica relacionada con turismo, gastronomía, mantenimiento, operación ferroviaria y recuperación del patrimonio.
Cuándo podría volver a circular el tren
Por el momento, el proyecto se encuentra en una etapa inicial de relevamiento y recuperación de la infraestructura, por lo que todavía no implica el regreso inmediato de un servicio regular de pasajeros.
Las próximas etapas dependerán de los resultados de los estudios técnicos, las obras necesarias y la continuidad de las inversiones.
El primer operativo sobre las vías, realizado con un vehículo bivial, permitió comprobar las condiciones iniciales de un trazado que lleva décadas sin actividad ferroviaria.
Si el proyecto avanza, el ramal Jaramillo-Fitz Roy podría convertirse en una nueva propuesta turística de Santa Cruz, recuperando no solo una antigua vía de comunicación, sino también parte de la historia ferroviaria y social de la Patagonia.












