

Cuando fallece una persona, los bienes que dejó en vida no desaparecen: pasan a manos de sus herederos a través de un proceso legal llamado sucesión.
Entender cómo funciona este trámite puede evitar conflictos familiares y sorpresas desagradables.
Los tipos de herencia que existen en Argentina
El sistema legal argentino reconoce dos grandes formas de heredar.
La primera es la herencia testamentaria, que ocurre cuando el fallecido dejó un testamento válido en el que expresó su voluntad sobre cómo distribuir sus bienes.

Este documento tiene peso legal siempre que respete ciertas proporciones obligatorias que fija el Código Civil y Comercial.
La segunda es la herencia intestada, que se aplica cuando no hay testamento. En ese caso, la ley establece un orden de prelación entre los herederos: primero los hijos y el cónyuge, luego los padres, y así sucesivamente.
Si no aparece ningún familiar con derecho, los bienes pasan al Estado.
Cómo se reparten los bienes entre los herederos
El reparto depende del tipo de vínculo que cada heredero tenga con el fallecido.

El Código Civil y Comercial vigente desde 2015 define tres categorías principales:
- Descendientes (hijos, nietos): son los herederos forzosos con mayor protección. Les corresponde dos tercios de la herencia como porción legítima.
- Ascendientes (padres, abuelos): heredan si no hay descendientes. Su porción legítima es de un medio del patrimonio.
- Cónyuge o conviviente: tiene derechos sobre la herencia incluso si hay hijos, aunque el monto varía según el caso.
El tercio o mitad restante (según corresponda) es la llamada porción disponible, que el fallecido pudo haber asignado libremente en un testamento.
El proceso judicial: qué hay que hacer después del fallecimiento
Una vez producido el deceso, los herederos deben iniciar el juicio sucesorio ante un juez civil. Este proceso incluye la declaratoria de herederos, el inventario de bienes y la partición.
Si todos los herederos están de acuerdo y son mayores de edad, se puede tramitar por escritura pública ante un notario, lo que agiliza considerablemente el proceso y evita pasar por el juzgado.
En cualquier caso, contar con un abogado especializado en derecho sucesorio es clave para no cometer errores que después sean difíciles de revertir.












