

El cráter de Darvaza, conocido como la “Puerta del Infierno”, es un pozo de gas natural ubicado en el desierto de Karakum, en Turkmenistán, que lleva ardiendo desde hace décadas.
Su origen es misterioso: según la versión local, geólogos soviéticos perforaron en busca de petróleo, el terreno colapsó y encendieron el gas para quemarlo, creyendo que las llamas se apagarían en cuestión de semanas. Lo que nadie imaginó es que ese fuego alimentado por una red de túneles subterráneos seguiría ardiendo más de medio siglo después.
Ahora bien, datos de imágenes infrarrojas tomados este año muestran que el incendio está en retroceso: la intensidad térmica de las llamas disminuyó más de un 75% en los últimos tres años, según un análisis de Capterio, la empresa que monitorea quemas de gas.
La directora de la empresa estatal Turkmengaz, Irina Luryeva, también fue contundente al respecto: antes, el enorme resplandor era visible a varios kilómetros de distancia; hoy solo queda una tenue fuente de combustión.
El gobierno de Turkmenistán atribuyó la disminución de las llamas a dos pozos perforados cerca del cráter en 2024 para extraer gas natural antes de que llegue a la superficie.
La estrategia responde también a un interés económico que las autoridades han hecho explícito en varias ocasiones: cerrar la Puerta del Infierno permitiría aprovechar mejor los recursos energéticos del país. Turkmenistán posee la cuarta reserva de gas natural más grande del planeta.

Pero la noticia no es necesariamente buena. Las llamas del cráter convierten el metano en dióxido de carbono, lo que en términos climáticos es positivo, porque el metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO₂ en el corto plazo. Dicho de otro modo: mientras el cráter arde, actúa como un filtro involuntario. Si se apaga sin que el gas sea capturado, el metano escaparía directo a la atmósfera.
Carbon Mapper, organización sin fines de lucro con sede en California, realizó su última medición en octubre de 2025 y detectó que las emisiones de metano habían aumentado a 1.960 kilos por hora, por encima del promedio previo de 1.300. Turkmenistán ya figura entre los países con mayores emisiones de metano del mundo, y el sitio de Darvaza representa cerca del 0,2% de sus emisiones anuales totales.
Pese a ser una fuente considerable de emisiones contaminantes, el cráter se transformó con los años en una de las principales atracciones turísticas de Turkmenistán, atrayendo visitantes de todo el mundo que se acercaban para presenciar las llamas que durante décadas parecían inextinguibles
Aunque no hay una fecha oficial para su cierre, el debilitamiento progresivo sugiere que el fuego, tras más de medio siglo activo, se está apagando poco a poco. Si eso ocurre sin un plan de captura de metano, el remedio podría resultar peor que la enfermedad. E















