

Mantener tus ollas y sartenes impecables puede ser todo un desafío, sobre todo cuando la grasa y los restos de comida se quedan pegados tras cocinar. Sin embargo, existen diversos trucos caseros que permiten tener tu vajilla reluciente para devolverle su aspecto original sin necesidad de recurrir a productos de limpieza costosos y llenos de químicos.
Pese a que uno de los trucos más usados es la mezcla de bicarbonato y limón o vinagre que actúa como abrasivo suave y ayuda a eliminar la suciedad incrustada, también hay otras alternativas con ingredientes comunes que todos tienen en casa. Además, en particular, esta nueva opción es muy efectiva en algunos tipos de sartenes si se aplica correctamente.
¿Cuál es la mezcla infalible para tener las sartenes limpias?
Uno de los trucos más efectivos para la limpieza de la vajilla es combinar jabón de lavavajillas con sal. Esta mezcla resulta eficaz porque cada componente cumple una función específica:
- La sal actúa como un abrasivo que despega la grasa y los restos de comida pegados.
- El jabón disuelve la grasa acumulada.
Los beneficios de usar esta poderosa combinación
- Eliminación de malos olores: la sal actúa como un desodorizante natural que neutraliza aromas persistentes (como ajo, cebolla o pescado) en superficies donde el jabón común a veces falla.
- Potencia el poder abrasivo: los granos de sal funcionan como un exfoliante mecánico que, junto al jabón, permite despegar comida quemada de ollas y manchas difíciles en tazas de cerámica sin necesidad de químicos agresivos.
- Desengrasante extremo: la combinación crea una pasta que rompe y atrapa las moléculas de grasa más pesadas, lo que facilita la limpieza de superficies muy aceitosas.
- Recuperación del brillo: la fricción de la sal ayuda a eliminar la capa de oxidación y opacidad en utensilios de acero inoxidable y cobre, lo que devuelve una superficie reluciente de forma inmediata.

¿Dónde usar esta mezcla?
Este método suele ser seguro en sartenes de acero inoxidable o sin recubrimiento antiadherente. Es importante utilizar una esponja suave y ejercer demasiada fuerza al frotar para no rayar la superficie.
Sin embargo, no todos los tipos de sartenes reaccionan igual. En sartenes antiadherentes, como las de teflón o cerámica, la sal puede rayar el recubrimiento si se frota con fuerza. En este caso, se puede dañar la capa protectora y acortar la vida útil del producto.
Por otro lado, en sartenes de hierro fundido o acero al carbono, el uso de jabón de lavavajillas puede dañar la capa de curado que protege el metal.
Limpiar las sartenes: el paso a paso para la mezcla casera
Para empezar hay que tener bien medidos estos ingredientes:
- 1 taza de jabón lavavajillas líquido (preferiblemente concentrado).
- 3 cucharadas soperas de sal de mesa fina (la sal fina se adhiere mejor a la esponja que la gruesa).
Con esos elementos se siguen estos pasos para dejar la vajilla impecable:
- Poner el jabón en un recipiente de plástico o vidrio y añadir la sal poco a poco
- Revolver suavemente con una cuchara (evita batir demasiado rápido para no generar un exceso de espuma innecesaria).
- Dejar reposar la mezcla durante unos 2 minutos para que la sal se integre con el detergente y cree una textura de “gel exfoliante”.
- Tomar una pequeña cantidad con el lado suave de la esponja y aplicarla directamente sobre la superficie seca para aprovechar al máximo el poder abrasivo de la sal antes de que se disuelva con el agua.
- Una vez que hayas frotado la mancha o la grasa, enguajar con abundante agua tibia para eliminar cualquier residuo de sal que pueda dejar una película blanquecina al secarse.

Una recomendación clave para usar esta mezcla
Fabricantes como Westwing explican que, para hacer uso de la mezcla de sal y jabón de forma segura, es recomendable aplicarla de manera puntual, utilizando poca cantidad de sal y siempre con una esponja blanda. Nunca se debe emplear un estropajo metálico, ya que podría rayar la superficie de la sartén y reducir su durabilidad.
Para la limpieza habitual, lo más seguro es recurrir únicamente a agua caliente, un poco de jabón de lavavajillas y una esponja suave. La sal debe reservarse únicamente para manchas muy rebeldes o suciedad muy incrustada, evitando así daños en las sartenes y garantizando que se mantengan en buen estado por más tiempo.















