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A la hora de elegir pollo en la carnicería o el supermercado, muchas personas se encuentran con etiquetas como “pollo de corral” o “pollo de granja” y creen que se trata del mismo producto.

Sin embargo, existen diferencias importantes relacionadas con la forma de crianza, la alimentación, la textura de la carne e incluso el precio.

Conocer qué distingue a cada uno puede ayudarte a elegir la opción que mejor se adapta a tus necesidades, ya sea si buscas una carne más tierna para cocinar rápido o un pollo con un sabor más intenso para preparaciones tradicionales.

Qué diferencia hay entre pollo de corral y pollo de granja

La principal diferencia entre el pollo de corral y el pollo de granja está en el sistema de crianza.

El pollo de corral se cría con mayor acceso al aire libre y más espacio para moverse. Suelen crecer durante más tiempo que los pollos de producción intensiva y, en muchos casos, su dieta incluye granos y alimentos naturales, aunque puede variar según el productor. Como consecuencia:

  • Tiene una carne más firme.
  • Su sabor suele ser más intenso.
  • Al tener mayor actividad física, suele presentar una carne más firme
  • Generalmente es más caro.

El pollo de granja es el que se comercializa de forma más habitual en supermercados y carnicerías. Se cría en establecimientos avícolas bajo condiciones controladas para optimizar su crecimiento y alcanzar el peso de faena en menos tiempo.

Pollo de corral o pollo de granja: las diferencias que debés conocer antes de comprar
Pollo de corral o pollo de granja: las diferencias que debés conocer antes de comprar

Sus características principales son:

  • Carne más tierna y jugosa.
  • Sabor más suave.
  • Precio más económico.
  • Mayor disponibilidad durante todo el año.

¿Cuál conviene comprar?

Depende del uso que le vayas a dar:

  • Elegí pollo de corral si buscás un sabor más intenso y una textura firme, ideal para preparaciones en el horno, guisos o recetas donde el pollo sea el protagonista.
  • Elegí pollo de granja si priorizás una carne tierna, un menor precio y un producto versátil para cocinar todos los días.

Ninguno es necesariamente “más saludable” que el otro por el solo hecho de su nombre. Lo importante es comprarlo en un comercio confiable, mantener la cadena de frío y cocinarlo correctamente hasta que alcance una temperatura interna segura.