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Cada vez que alguien marca un número desde el teclado de llamadas de su teléfono, repite un gesto que casi nadie se detiene a analizar: los números están ordenados de manera ascendente, pero el 0 aparece al final, debajo del 9, en lugar de ocupar un lugar más lógico dentro de la secuencia.

Esa disposición, lejos de ser arbitraria, tiene un origen concreto que se remonta a los primeros teléfonos con botones.

El estudio que definió el diseño del teclado

La historia comienza con Bell Telephone Laboratories, la compañía que desarrolló los primeros teléfonos de botones y que, antes de lanzarlos al mercado, se propuso encontrar la distribución más cómoda y eficiente para los usuarios. Con ese objetivo, en 1960 la empresa llevó adelante un estudio en el que puso a prueba 16 disposiciones distintas de las teclas.

Los investigadores analizaron variables como la velocidad de marcado, la cantidad de errores cometidos y las preferencias manifestadas por quienes probaban cada modelo. Entre las alternativas evaluadas hubo diseños circulares, teclas distribuidas en dos filas y una disposición similar a la que ya usaban las calculadoras.

Por qué se impuso el formato rectangular

De todas las opciones, la que mejor resultado dio fue un formato rectangular, con los números ordenados de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, y el 0 ubicado después del 9. Según concluyó el estudio, esa secuencia resultaba más intuitiva tanto para leer como para marcar un número.

La verdadera función del 0

Pese a lo que muchos podrían suponer, el 0 no se ubicó en esa posición porque cumpliera una función técnica especial. Su lugar responde, simplemente, a que completa la secuencia numérica después del 9 y permite conservar una distribución simple y fácil de reconocer de un vistazo.

Con la llegada de los celulares, sin embargo, esa tecla sumó un uso adicional que no tenían los teléfonos de línea: al mantenerla presionada, en los equipos actuales aparece el símbolo “+”, utilizado para marcar números con prefijo internacional. Así, lo que empezó como una simple decisión de diseño terminó incorporando una función práctica que hoy usan a diario millones de personas en todo el mundo.