

El norte argentino guarda escenarios que parecen irreales, y uno de ellos es San Antonio de los Cobres. Este pueblo de montaña, perdido entre mesetas inmensas y cerros rojizos, es uno de los lugares más impactantes para quienes buscan silencio, aire puro y una conexión directa con la naturaleza andina.
A casi 4.000 metros de altitud, ofrece una experiencia que mezcla cultura, aventura y uno de los íconos turísticos más conocidos de Salta: el Viaducto La Polvorilla, donde pasa el Tren a las Nubes.
¿Dónde está San Antonio de los Cobres y por qué su ubicación es única?
San Antonio de los Cobres se encuentra a unos 167 kilómetros de la ciudad de Salta. La ruta asciende en forma gradual hasta llegar a los 3.775 metros sobre el nivel del mar, una altura que transforma el paisaje en una postal típica de la Puna.
El pueblo se ubica al pie del Cerro Terciopelo, rodeado por una estepa árida, montañas de gran porte y un clima seco que marca la vida cotidiana. La región forma parte del altiplano andino, una zona histórica para antiguas rutas comerciales que cruzaban hacia el Pacífico.
Además, su desarrollo está ligado al Ramal C‑14, la línea ferroviaria que permitió conectar la Argentina con los Andes y que hoy sostiene el recorrido turístico del Tren a las Nubes.
Qué hacer en San Antonio de los Cobres: naturaleza, tren histórico y cultura andina
Aunque es un pueblo pequeño, la zona ofrece actividades para todo tipo de viajeros: desde quienes buscan descanso absoluto hasta quienes prefieren aventura y exploración.
1. Viaducto La Polvorilla: el atractivo más famoso
El viaducto es una obra monumental de ingeniería que se eleva a más de 4.200 metros. Su estructura metálica se extiende entre montañas rojizas y crea una imagen icónica del norte argentino.
El Tren a las Nubes se detiene aquí para que los pasajeros disfruten una vista panorámica incomparable y vivan la experiencia de estar sobre uno de los puntos ferroviarios más altos del mundo.
2. Recorridos por el pueblo
San Antonio de los Cobres conserva casas de adobe, calles tranquilas y una identidad ligada a las tradiciones andinas. Entre sus puntos más visitados se encuentra:
- Museo Étnico, que repasa la historia de los pueblos originarios y sus costumbres.
- Feria artesanal, donde se pueden conseguir tejidos, cerámica y productos elaborados por familias locales.
3. Gastronomía andina
La cocina puneña es uno de los grandes atractivos del viaje. Entre los platos más buscados se destacan:
- locro
- guisos de llama
- papines andinos
- empanadas tradicionales
- quinua preparada con recetas locales
La mayoría de estas preparaciones conservan métodos de cocción antiguos, lo que las convierte en parte del valor cultural del lugar.

4. Aventura y contacto con la montaña
La región es ideal para actividades al aire libre:
- circuitos de mountain bike entre cerros y quebradas
- trekking acompañado por llamas
- excursiones 4x4 hacia salares cercanos
- visita a aguas termales naturales, ubicadas a pocos kilómetros del pueblo
Estas salidas permiten conocer zonas poco transitadas y apreciar la magnitud del paisaje puneño.













