

Alberto Samid, el empresario conocido popularmente como “El Rey de la Carne”, se encuentra internado en el Hospital Cantegril de Punta del Este, Uruguay, en un estado de salud que su entorno califica como delicado y que requeriría un traslado urgente a la Argentina.
La noticia fue confirmada por su esposa, Marisa Scarafía, a través de un mensaje publicado en la cuenta de X del propio empresario, en el que detalla el cuadro clínico y apela a las autoridades bonaerenses para que gestionen un avión sanitario.
Según relató Scarafía, la internación comenzó por una causa aparentemente menor.
“Alberto se encuentra internado en el Hospital Cantegril de Punta del Este. Ingresó primero por una infección urinaria, pero el cuadro se complicó porque le detectaron un virus en sangre que no se sabe bien qué es pero es muy peligroso, ya que tiene bajo todos los valores de sangre, plaquetas, glóbulos blancos y otros valores”, describió la mujer en su publicación.
La evolución del cuadro, que pasó de una infección urinaria a una situación de mayor complejidad, es lo que generó la alarma en la familia y motivó el pedido público de ayuda.

El centro médico donde permanece internado el empresario de 78 años no es un lugar desconocido para la crónica argentina. El Hospital Cantegril es un sanatorio privado de la ciudad balnearia que en el pasado recibió a otras personalidades del país, entre ellas Susana Giménez durante la pandemia de COVID, la exmodelo conocida como “Pata” Villanueva y Diego Maradona en los años 2000, lo que da cuenta de que se trata de una institución de referencia para los argentinos que veranean o residen en esa zona de Uruguay.
Frente a la gravedad del cuadro, Scarafía recurrió a las redes sociales para hacer un llamado directo a los funcionarios del peronismo bonaerense.

“Necesitamos que sea trasladado a Buenos Aires y la única manera es mediante un avión sanitario. Por eso le pido encarecidamente al señor gobernador, a los intendentes peronistas y a todos los compañeros, que nos ayuden con este tema. Es urgente. Alberto necesita estar en su país atendido por sus médicos”, escribió, dirigiéndose expresamente a Axel Kicillof y a los barones del conurbano con quienes históricamente estuvo vinculado Samid.
El cierre del mensaje tuvo una carga emotiva adicional: “A todos ustedes que tanto lo quieren, les pido recen por él. Muchas gracias de todo corazón por lo mucho o poco que puedan hacer”.
La salud de Samid irrumpe en la agenda pública en un momento en que el empresario venía transitando una etapa de relativa calma tras varios años marcados por la justicia y la política. En 2019 fue condenado a cuatro años de prisión domiciliaria por haber creado una asociación ilícita destinada a evadir impuestos en su cadena de frigoríficos, condena que ya cumplió.
Una vez cerrado ese capítulo, dio un paso hacia la arena electoral: en las elecciones legislativas de medio término del año pasado se postuló como candidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires bajo el sello del Frente Patriota Federal, aunque no logró reunir los votos necesarios para obtener una banca.
Con 78 años y un cuadro clínico que todavía no tiene diagnóstico preciso, la prioridad de su familia pasa hoy por garantizar un traslado seguro. La respuesta de las autoridades provinciales y municipales a ese pedido es, por ahora, la incógnita que rodea una situación que, por las horas y la incertidumbre médica, mantiene en vilo a quienes siguen de cerca la trayectoria de uno de los empresarios más conocidos —y polémicos— de la historia reciente del sector cárnico argentino.












