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Durante décadas, la imagen de los neandertales estuvo marcada por el estereotipo del ser primitivo y torpe. Sin embargo, nuevas investigaciones vuelven a cuestionar esa mirada simplificada. Un estudio reciente plantea que estos antiguos grupos humanos podrían haber utilizado una sustancia con propiedades antibacterianas miles de años antes de que Alexander Fleming revolucionara la medicina moderna con la penicilina.
La investigación se centra en el alquitrán de abedul, un material oscuro y pegajoso conocido desde hace tiempo por los arqueólogos. Este compuesto aparece con frecuencia en contextos del Paleolítico asociado a herramientas de piedra y madera, donde era utilizado como adhesivo para fijar piezas o reforzar objetos. No obstante, nuevas pruebas sugieren que su utilidad podría haber ido más allá de la tecnología de herramientas.
Hallazgo histórico | Qué es el alquitrán de abedul y por qué llamó la atención de los científicos
El trabajo, vinculado a investigadores de la University of Oxford, se propuso recrear el proceso de fabricación del alquitrán utilizando métodos que habrían estado al alcance de los neandertales. Luego, las muestras obtenidas fueron analizadas en laboratorio para evaluar sus propiedades biológicas.
Los resultados llamaron la atención de los científicos: varias de las muestras lograron frenar el crecimiento de Staphylococcus aureus, una bacteria ampliamente conocida por provocar infecciones cutáneas y complicaciones en heridas. Si bien esto no convierte automáticamente al material en un antibiótico comparable con los actuales, sí confirma que posee actividad antibacteriana real.
La producción de alquitrán de abedul, además, no era una tarea sencilla. Para obtenerlo es necesario calentar corteza de abedul en condiciones controladas y con escaso oxígeno, un proceso que implica una transformación química deliberada. Es decir, no se trata de un material que se encuentre naturalmente listo para usar, sino de un producto que requiere conocimiento técnico y manipulación intencional.
De hecho, existen evidencias de que los neandertales fabricaban este compuesto al menos desde hace 190.000 años para utilizarlo como pegamento en herramientas. Esa capacidad técnica ya había sorprendido a los especialistas por el grado de planificación que implica.

Descubren el primer antibiótico de la historia: ¿con qué fines lo produjeron los neandetales?
Lo que todavía no puede afirmarse con certeza es que su producción estuviera motivada específicamente por fines medicinales. Los investigadores advierten que demostrar que una sustancia tiene propiedades antibacterianas en laboratorio no significa necesariamente que quienes la utilizaban en el pasado conocieran o buscaran ese efecto de forma consciente.
Es posible que el alquitrán se produjera principalmente para funciones prácticas, como unir materiales o impermeabilizar objetos, y que, de manera secundaria, se observara que también ayudaba a proteger la piel o a evitar que algunas heridas se infectaran. Incluso esa posibilidad ya resulta fascinante para los especialistas.
La hipótesis tampoco surge de la nada. En los últimos años, varios estudios comenzaron a plantear que los neandertales mantenían una relación más compleja con su entorno natural de lo que se creía. Un ejemplo conocido proviene de restos hallados en el yacimiento de Cueva de El Sidrón, en España, donde se detectaron compuestos asociados a plantas como la milenrama y la manzanilla en el cálculo dental de algunos individuos. Ambas especies tienen propiedades medicinales conocidas, lo que llevó a algunos investigadores a sugerir posibles prácticas de automedicación.
El descubrimiento reafirma lo que se sabía de los neandertales
Aunque el debate científico continúa abierto, estas pistas apuntan a una idea cada vez más aceptada: los neandertales no eran simples sobrevivientes de la naturaleza, sino grupos capaces de observar, experimentar y transmitir conocimientos útiles sobre los recursos de su entorno.
Por eso, el verdadero valor de este hallazgo no radica en afirmar que los neandertales descubrieron la penicilina miles de años antes que la ciencia moderna. La conclusión más importante es otra: su capacidad técnica y su comprensión práctica de ciertos materiales podrían haber sido mucho más avanzadas de lo que se pensaba.
Cada nuevo descubrimiento parece empujar la misma reflexión. Cuanto más se investiga a los neandertales, menos se parecen al viejo estereotipo del cavernícola primitivo y más a comunidades humanas con conocimiento, memoria cultural y habilidades complejas para adaptarse y cuidar de los suyos.

















