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Un equipo de científicos descubrió una misteriosa “araña” en Europa, la luna helada de Júpiter, intriga a la ciencia planetaria desde hace más de 25 años. La extraña formación fue detectada por la nave Galileo de la NASA, que captó una figura oscura y ramificada bajo el hielo con forma de asterisco gigante. Desde entonces, el fenómeno se convirtió en uno de los enigmas más fascinantes del sistema solar.
Este nuevo estudio publicado en The Planetary Science Journal aporta una explicación inédita sobre el origen de esta estructura en Europa, uno de los principales candidatos para albergar vida extraterrestre.
¿Cómo fue el particular hallazgo en Marte?
La investigación sugiere que la formación estaría relacionada con procesos similares a los que ocurren en lagos helados de la Tierra, reforzando la idea de que bajo el hielo de esta luna podrían existir depósitos de agua salada activa.
El foco del estudio es el cráter Manannán, una estructura de unos 22 kilómetros de diámetro ubicada en la superficie de Europa. Dentro de este cráter, Galileo registró un patrón expansivo en forma de estrella, que los científicos bautizaron como Damhán Alla, un término irlandés que significa “araña” o “demonio de pared”, en alusión a su inquietante apariencia.
Durante años, los investigadores debatieron si esta figura era producto de un impacto, actividad tectónica o procesos internos desconocidos. La complejidad del patrón llevó a buscar analogías poco comunes en la Tierra, donde ciertos entornos extremos producen formas sorprendentemente similares.

¿Qué dice la investigación sobre la araña en la Luna?
La clave apareció en las llamadas “estrellas de lago”, formaciones que se generan cuando el agua asciende a través de pequeñas fisuras en el hielo y se dispersa bajo una capa de nieve o aguanieve. Estos patrones arborescentes, observados en lagos congelados de regiones frías como Colorado, presentan una geometría muy parecida a la detectada en Europa.
Inspirado en este fenómeno, el equipo liderado por Lauren Mc Keown, de la Universidad de Florida Central (UCF), junto con científicos de la NASA y el Planetary Science Institute, decidió recrear condiciones similares en laboratorio para comprobar si un proceso análogo podía explicar Damhán Alla.
Nuevos avances que permiten recrear las condiciones de Marte
Los investigadores utilizaron un simulador de hielo de Europa, combinando agua salada y temperaturas extremas cercanas a los -100 °C. Los resultados mostraron que, tras un impacto de asteroide, una fractura en el hielo podría haber permitido el ascenso de salmuera desde el interior, que luego se congeló en un patrón radial característico.
Este mecanismo explicaría la forma arborescente observada por Galileo y sugiere que Europa no es un mundo geológicamente muerto, sino que podría experimentar procesos activos bajo su superficie helada.
¿Cuál es la importancia de este avance científico?
La presencia de salmueras activas bajo el hielo es especialmente relevante para la astrobiología. Europa alberga un océano subterráneo y, según el estudio, estos reservorios podrían encontrarse a profundidades de hasta seis kilómetros, permaneciendo líquidos durante miles de años tras el impacto.
Aunque el fenómeno recuerda a las llamadas “arañas de Marte”, los científicos aclaran que se trata de procesos distintos: en Marte interviene la sublimación de dióxido de carbono, mientras que en Europa el agente principal sería agua salada líquida.

El hallazgo cobra aún más importancia de cara a la misión Europa Clipper, lanzada por la NASA en octubre de 2024 y prevista para llegar al sistema de Júpiter en 2030. La sonda tomará imágenes de alta resolución que permitirán buscar más estructuras similares y confirmar si Damhán Alla es un caso aislado o parte de un patrón más amplio.
Según los científicos, identificar más “arañas” en la superficie de Europa ayudaría a mapear zonas con posible actividad subterránea, claves para futuras misiones de exploración directa.
Un mundo helado lleno de secretos
Otros cuerpos del sistema solar, como Encélado, luna de Saturno, o el planeta enano Ceres, podrían presentar procesos parecidos, lo que amplía el interés científico por los mundos helados. Cada nuevo indicio refuerza la idea de que estos entornos extremos podrían ser más dinámicos —y potencialmente habitables— de lo que se pensaba.
Como resumió Mc Keown, la combinación de observaciones espaciales y experimentos terrestres permite comprender mejor estos enigmas geológicos. Europa, con su hielo fracturado y su océano oculto, sigue consolidándose como uno de los lugares más prometedores para responder una de las grandes preguntas de la ciencia: ¿estamos solos en el universo?















